Tertsch condiciona el Sáhara a que Marruecos reconozca Ceuta y Melilla
Fue en una cena de gala de la Comunidad Judía de Madrid. Allí, el eurodiputado de VOX Herman Tertsch soltó una frase que ha encendido el debate territorial: España debería reconocer que el Sáhara es Marruecos a cambio de que Marruecos reconozca lo que denominó la “incuestionable españolidad” de Ceuta y Melilla. Los análisis han oscilado entre quienes ven un trueque razonable y quienes lo consideran una cesión encubierta de soberanía.
La propuesta concreta, tal y como quedó recogida, fue: “A cambio del reconocimiento de Sáhara por parte de España, Marruecos debe reconocer la incuestionable españolidad de Ceuta y Melilla”. Eso es, ni más ni menos, una condición. Pero la palabra “negociación” se ha convertido en el campo de batalla.
La frase exacta y las lecturas cruzadas
Hay quien sostiene que el titular original -que hablaba de “negociar la soberanía” de las ciudades autónomas- era un clickbait y que Tertsch nunca ha planteado poner en duda la españolidad de Ceuta y Melilla. Citan su exigencia de que Marruecos la reconozca de forma “incuestionable”. En el lado contrario, otros análisis recuerdan que cualquier condición sobre el Sáhara implica un intercambio político que, en la práctica, coloca la permanencia de Ceuta y Melilla en la mesa de negociación indirecta. La tensión entre ambas lecturas recorre todo el debate.
Lo que hay detrás: el coste económico de un acuerdo con Marruecos
Si el reconocimiento del Sáhara marroquí se convierte en moneda de cambio, el tablero económico se mueve. La relación bilateral con Marruecos es mucho más que un problema fronterizo: el comercio de mercancías, el tránsito de vehículos, las exportaciones agrícolas y los acuerdos pesqueros dependen de un equilibrio delicado. La amenaza, retórica o real, de “revisar toda la relación” -desde el comercio al tránsito de mercancías y los acuerdos bilaterales- es la palanca que algunos sectores ponen sobre la mesa como respuesta si Marruecos no reconoce la españolidad de las plazas. El mensaje: no se negocia con quien no reconoce un hecho de cinco siglos.
El precedente que lo cambia todo: el PSOE ya cedió el Sáhara sin contrapartida
El debate no se entiende sin el giro del Gobierno socialista. En 2022, el PSOE reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental sin exigir nada a cambio. Ese movimiento, denunciado desde diversos ángulos como una cesión gratuita, ha dejado a España con poco margen de maniobra. La propuesta de Tertsch, en ese contexto, llega tarde: Marruecos ya ha obtenido el reconocimiento que ahora se plantea como moneda de cambio. Lo que queda por ver es si su exigencia de que Rabat reconozca la españolidad de Ceuta y Melilla sirve para algo, o es solo un gesto ante su electorado.
La fractura en la derecha: Feijóo y el malestar en VOX
La reacción no se ha hecho esperar. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha repetido que “Ceuta y Melilla no se negocian, se defienden”. Y dentro del propio VOX ha habido movimientos de rechazo: algunos sectores consideran que la iniciativa de Tertsch debilita el discurso de la “españolidad incuestionable”. La propuesta abre una brecha que la dirección del partido no podrá ignorar, sobre todo porque llega de uno de sus rostros más visibles en Europa.
El dato que descoloca es que, mientras el debate se enreda en la semántica de la negociación, Marruecos ya tiene el reconocimiento del Sáhara en el bolsillo. El Sáhara es marroquí para el PSOE; la pregunta es si la españolidad de Ceuta y Melilla vale algo para Rabat aparte de una declaración vacía. El trueque que plantea Tertsch, a la postre, solo revela cuánto se ha movido el tablero: la derecha que llegó a acusar al Gobierno de “ceder” ahora propone un intercambio explícito, y nadie sabe qué precio pondrá Marruecos al resto de la agenda bilateral.