Donación de semen informal: cuando ser padre sin sexo sale caro
Un hombre recibe una oferta que muchos calificarían de sueño húmedo: una amiga le pide que la insemine sin mantener relaciones sexuales, sin reclamarle manutención ni obligaciones, solo porque quiere ser madre. La propuesta, que circula en foros económicos, encierra un cocktail de riesgos legales y financieros que cualquier varón sensato debería sopesar antes de soltar la carga genética.
El argumento principal del oferente es que el donante no tendrá responsabilidades. Pero la legislación española es clara: la filiación no se elude con un apretón de manos. Si en el futuro la madre reclama alimentos, el padre biológico deberá hacer frente a pensiones que rondan los 300-600 euros mensuales por hijo, más herencia y derechos sucesorios. Sin un contrato sólido que exima de responsabilidad —y aun así la jurisprudencia es incierta—, el riesgo de acabar pagando 18 años de manutención es real.
La ficción de la donación gratuita
Quienes defienden la idea sostienen que es posible firmar un acuerdo de cesión de semen con renuncia a toda reclamación. Sin embargo, el derecho de familia prima sobre los contratos privados: los tribunales pueden declarar nula cualquier cláusula que intente eludir la responsabilidad parental si se acredita la paternidad biológica. La única vía segura es recurrir a un banco de semen anónimo y ajeno a la relación personal.
El cálculo económico que nadie hace
Criar un hijo cuesta, según el INE, unos 672 euros mensuales de media hasta los 18 años. Si la madre cambia de opinión en el futuro —o entra en dificultades económicas—, el donante se enfrenta a una deuda potencial de más de 145.000 euros. A esto se suman los costes emocionales: la paternidad no es un cheque en blanco que se pueda ignorar.
La moraleja es clásica: si suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo es. Dejar caer la semilla en tierra ajena sin cosechar responsabilidades es una fantasía que choca con la legislación y el sentido común. Quien quiera ser padre, que lo sea con todas las consecuencias. Quien no, que vaya a un banco de semen y deje a sus amigas en paz.