Estanflación, recortes y un ambiente que huele a 1914
Un participante enumera el diésel a 3 euros, los tipos de interés al 4,5% y gobiernos que anuncian recortes de billones con déficits récord: ese es, según su diagnóstico, el cuadro que alimenta la sensación de que un petardazo económico es inminente. Y sin embargo, nada estalla. La olla lleva años hirviendo y la tapa sigue puesta. De ahí la paradoja que atraviesa todo el diagnóstico: los indicadores de alarma se acumulan, pero el estallido no llega nunca. El resultado es una economía que funciona a base de aguantar el aliento.
Qué dicen los números: estanflación y deuda por las nubes
El escenario que describe un forero es el de una estanflación —crecimiento plano con precios al alza— acompañada de malestar social. El mecanismo, siempre según estos mensajes, es fácil de describir y difícil de desmontar: los bonos están por las nubes, los intereses de la deuda se comen el presupuesto y quien acaba apretándose el cinturón es siempre el mismo, por la vía de los servicios públicos. En Francia, según el diagnóstico que circula en el hilo, los recortes se han convertido en el tema de conversación número uno y en la admisión implícita de que el país está arruinado.
A esa lista se añade, sin prueba alguna que la respalde, la afirmación de un participante de que la inmigración llega para delinquir, que presenta como factor de tensión social. Se trata de una acusación no respaldada que no debe tomarse como un dato.
¿Por qué no recortan las pensiones de forma abierta?
Según este participante, porque no hace falta. El ajuste se aplicaría por la puerta de atrás: subidas de pensiones por debajo del IPC real, de modo que quien las cobra no lo note lo suficiente para protestar, y margen todavía para seguir elevando el MEI, el IRPF y el IVA. Para quien trabaja, el resultado sería calcado: aumentos salariales por debajo del IPC oficial, con la excusa del incremento de costes empresariales. Es decir, pérdida de poder adquisitivo sin decreto que la anuncie.
La hipótesis del paraguas americano
Hay una lectura geopolítica del asunto sostenida por un participante: Estados Unidos necesitaría que Europa se arruinase con guerras e invasiones para salir a flote, igual que en 1945, cuando el conflicto lo convirtió en la fábrica del mundo durante quince o veinte años y lo catapultó a superpotencia. Sin esa guerra, sostiene esta línea, no habría llegado ni de lejos. Es una tesis no respaldada por ninguna prueba, pero explica por qué cada conflicto reciente se lee como pieza de un mismo tablero.
1914, 1935 o 2031: el calendario que nunca acierta
Las comparaciones históricas se acumulan sin ponerse de acuerdo. Unos huelen la primavera de 1914; otros, más madrugadores, llevan años diciendo que el tufo es de 1935, con la sospecha de que el 36 nunca termina de llegar. También los hay que tiran de ciclo largo: la guerra mundial tocaría cada ochenta años. Y quien recuerda que este ambiente raro no es nuevo, que se respira desde 2008.
Mientras se decide el siglo, otro forero resume la previsión menos épica: el lunes toca madrugar, ir al trabajo y ser un poco más pobre. Hay quien resume el balance de los últimos años como seis ejercicios de gasto corriente con dinero que era la última oportunidad para invertir en el futuro del país.
¿Cuánto tiempo puede sostenerse una economía cuyo principal activo es la resignación de quien la habita?