Chips sin techo: ¿cuánto puede durar el rally de los semiconductores?
Mayo de 2025. Mientras el sector de semiconductores encadena semanas en máximos históricos del Nasdaq, el debate sobre si estamos ante una burbuja o un cambio estructural se intensifica. Las cifras son de vértigo: solo desde el 9 de mayo, el índice del sector acumula una subida superior al 22%, impulsado por la fiebre de la inteligencia artificial, la demanda militar y la electrificación de la economía. Pero en junio llegó el primer aviso: una caída del 15% en dos días que disparó las alertas entre los inversores.
Demanda real o espejismo especulativo
Los optimistas sostienen que esto no se parece en nada a la burbuja puntocom. La demanda de chips es tangible: desde superordenadores para IA hasta armamento láser, pasando por vehículos eléctricos y dispositivos IoT. Empresas como TSMC y ASML tienen ventajas competitivas casi monolíticas. «Hoy todo lleva chips», argumentan, y la IA estaría disparando el consumo de GPUs y memoria HBM a niveles sin precedentes. Además, el gasto en defensa y la digitalización global añaden capas de demanda que parecen estructurales.
Sin embargo, el precio de las acciones ya descuenta varios años de crecimiento. NVIDIA vale más que economías enteras, y sus múltiplos son difíciles de justificar incluso con los escenarios más optimistas. «No es que los semiconductores no tengan utilidad, es que su demanda actual es especulativa, alimentada por la propia burbuja de las empresas de IA», señalan los escépticos. Si los modelos de lenguaje empiezan a mostrar rendimientos decrecientes, los pedidos de GPUs podrían desplomarse.
El riesgo geopolítico como detonante
Otro factor que pesa es la concentración geográfica. Taiwán produce la mayoría de los chips más avanzados, y cualquier tensión en el estrecho podría cortar la cadena de suministro global. «Un misil en Taiwán y adiós cadena de suministro», resumen algunos análisis. La prima de riesgo geopolítico no está descontada en los precios actuales, que parecen ignorar cualquier escenario adverso.
A esto se suma la dependencia de unas pocas empresas con poder de fijación de precios. ASML, con su monopolio en máquinas EUV, y TSMC, con su liderazgo en fabricación, son cuellos de botella que pueden sostener los márgenes, pero también puntos únicos de fallo. Si la demanda de IA se enfría, el ajuste sería violento.
Corrección o colapso: lo que dicen los números
La historia reciente muestra que este sector baila al son de ciclos violentos. En 2022, NVIDIA y AMD cayeron más del 60%. Quienes defienden que no es burbuja recuerdan que la facturación es real, a diferencia de las puntocom, pero los precios actuales ya incorporan expectativas que pueden ser excesivas. Algunos inversores ya han comenzado a recoger beneficios y a colocar stops, lo que podría desencadenar una espiral si el pánico se generaliza.
El consenso entre los más prudentes es que, pase lo que pase, habrá correcciones del 30-40% en el camino. La pregunta no es si caerá, sino cuándo y desde qué nivel. SpaceX, OpenAI, Anthropic y otras salidas a Bolsa previstas para finales de 2025 y 2026 podrían actuar como catalizador de nuevas subidas o, por el contrario, marcar el techo de la euforia.
Por ahora, el sector cabalga el momentum. Pero la historia bursátil demuestra que cuando todo el mundo está convencido de que hay que subirse al tren, el maquinista suele estar pensando en jubilarse.