La RAE acepta Maricarmen y Juanluis en una sola palabra
La Real Academia Española ha admitido escribir en una sola palabra los nombres de pila compuestos como Maricarmen, Josemaría o Juanluis. No es una revolución ortográfica: es rendirse a un uso que millones de personas llevaban décadas firmando mientras el diccionario miraba hacia otro lado.
El precedente más socorrido no es nuevo.
Escrivá de Balaguer ya cambió su nombre oficial a Josemaría, recuerdan quienes siguen estas cosas. La diferencia es que ahora la norma general bendice lo que antes se toleraba caso a caso.
Por qué la RAE acepta Maricarmen y no Mariacarmen
La decisión no responde todas las dudas. Queda por ver si el criterio arrastrará formas como Mariacarmen o Marijose, donde la vocal de enlace cambia la pronunciación. Y para los apellidos no hay respuesta: en cuanto alguien propone juntarlos, el asunto estalla. Hay quien lo ve como una
adaptación tardía y sensata; otros sostienen que la Academia hace más daño abierta que cerrada.
Parte del intercambio cogió un tono bronco. Aparecieron descalificaciones de clase y de origen territorial contra quienes escriben con espacio o con guion, el ruido de fondo habitual de cualquier cambio normativo.
El caso Maricarmen y los 500 euros de renta
En paralelo, el nombre propio saltó a la actualidad por otro motivo. En un litigio de arrendamiento, la empresa gestora dijo lamentar la situación personal de la inquilina, a la que se refirió como
«doña Maricarmen», y negó haber exigido una renta superior a los
500 euros al mes que ya abonaba. La compañía habló de un uso «espurio y político» del caso.
La ortografía se zanja en el BOE. Lo que ocurra cuando alguien decida juntar sus dos apellidos en uno ya es otra historia, y ahí nadie se moja.