Gaspar Zarrías: la impunidad blindada por el poder
El Tribunal Constitucional anuló la condena a Gaspar Zarrías por el caso de los ERE, después de que el Tribunal Supremo la hubiera confirmado. El exvicepresidente de la Junta de Andalucía, que acumula décadas de poder, ha esquivado la cárcel gracias a un aval del mismo tribunal que presidió Cándido Conde-Pumpido. La jugada recuerda a un videojuego con vidas infinitas: cuando la justicia ordinaria aprieta, las instituciones del Estado acuden al rescate.
La anulación de la condena por los ERE
Zarrías fue condenado por prevaricación y malversación en el escándalo de los ERE fraudulentos, que costó a las arcas andaluzas cientos de millones de euros. Sin embargo, el Tribunal Constitucional, con una composición cuestionada por su politización, tumbó la sentencia. El argumento formal fue la vulneración de derechos, pero el resultado práctico es que uno de los artífices del caso de los ERE se queda sin pena. La decisión cierra un círculo que muchos consideran el colmo de la impunidad.
El tranvía de Jaén y otras sombras
No es el único caso que salpica a Zarrías. El tranvía de Jaén, una obra faraónica y eternamente inacabada, se construyó bajo su mandato y está salpicada de sospechas de sobrecostes y adjudicaciones amigables. Las relaciones con la trama que controlaba el PSOE de Jaén han sido investigadas, pero la justicia no ha ido más allá. Zarrías, que se ha cargado el socialismo jiennense según algunos análisis, sigue sin dar explicaciones.
La conexión política como salvavidas
Detrás de cada revés judicial de Zarrías hay una red de contactos institucionales. El caso de los ERE es el ejemplo más flagrante: cuando la justicia ordinaria fallaba en su contra, el Constitucional, con mayoría pogre, le devolvía la libertad. La pregunta que queda en el aire es hasta dónde llega el poder de un político para usar las instituciones como escudo. Mientras tanto, Zarrías sigue imfrutado, y el sistema judicial español vuelve a quedar en entredicho.
Lo que ningún análisis termina de explicar es por qué, con la acumulación de indicios y condenas previas, un político puede recurrir al máximo tribunal y obtener una absolución que la ciudadanía percibe como un chanchullo.
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