La cesta de la compra se encarece: hasta 50 céntimos más en productos básicos
Una señora mayor, en la cola del supermercado, se quejaba a su marido: otra vez todo más caro. No es una impresión, es un hecho constatado: en las últimas dos semanas, los productos de entre 1 y 10 euros han subido entre 30 y 50 céntimos. El que avisaba lo resumía así: «es acojonante». Y no es un caso aislado.
La inflación que no cesa
Los precios no dan tregua. La subida generalizada afecta a toda la cesta básica, desde los lácteos hasta los enlatados. Quienes reponen la despensa cada cierto tiempo notan el salto: cada vez cuesta más llenar la nevera. El problema no es nuevo, pero se acelera. El gasoil, los fertilizantes, la energía… todo suma. Y mientras, las pensiones y las pagas no corren al mismo ritmo.
El pesimismo se instala
Las perspectivas no son alentadoras. La tensión geopolítica en Irán amenaza con disparar aún más los precios energéticos este invierno. Algunos ya han adelantado la compra de leña: de finales de agosto a finales de julio. Un gesto que habla de desconfianza en el futuro. El consenso entre quienes analizan la situación es que lo peor está por llegar: la crisis energética se suma a la inflación de alimentos.
La paradoja de la resignación
Lo llamativo es la reacción social. Pese al incremento constante y la previsión de que el invierno será duro, apenas hay protesta. «Mientras no le toque a él, la gente no protesta», resumen. Quizás porque el golpe se asume como inevitable, o porque cada uno va a lo suyo. Pero los datos están ahí: la cesta de la compra sigue subiendo, y el horizonte no invita al optimismo.