El paro de agosto y la regularización: la explicación que no cuadra
¿De verdad la regularización de inmigrantes explica el aumento del paro en agosto? La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, lo ha afirmado. La reacción no se ha hecho esperar. Hay quien ve en ello una excusa más del Gobierno para no asumir la gestión, y quien señala que la explicación es técnicamente inconsistente.
La explicación oficial
Según la ministra, la regularización de inmigrantes que se ha llevado a cabo en los últimos meses habría incrementado la población activa, y por tanto el número de parados, al incorporar a personas que antes estaban en la economía sumergida. La lógica es que ahora buscan empleo formal y, si no lo encuentran, engrosan las listas del paro.
Las dudas técnicas
Sin embargo, hay argumentos que ponen en cuestión esta atribución. Por un lado, se recuerda que los que buscan su primer empleo no siempre se contabilizan como parados en las estadísticas oficiales. Por otro, si los regularizados ya trabajaban de forma ilegal, no estaban en el sistema, por lo que no podían ser contabilizados como parados antes. Ahora, si se han quedado sin empleo, sí lo estarían, pero eso no significa que el aumento del paro sea consecuencia de la regularización, sino de la destrucción de empleo.
La pregunta que surge es: ¿cómo es posible que todos los regularizados estén ahora en el paro? Si se regularizaron como trabajadores, se supone que tenían empleo. La respuesta podría ser que muchos han perdido su trabajo, pero eso apunta a un problema económico más profundo.
El trasfondo político
La polémica va más allá de la estadística. La atribución del aumento del paro a la regularización se percibe como un intento de desviar la atención de la mala evolución del mercado laboral. Mientras tanto, la economía sigue sin crear empleo de calidad, y el discurso oficial se centra en los efectos positivos de la regularización, ignorando sus costes.
En definitiva, la explicación de Yolanda Díaz deja más preguntas que respuestas. Todo muy lógico, si se mira desde el prisma del relato oficial.