Heces en piscinas: el coste de los cierres y la limpieza se dispara
¿Hay algo más desagradable que encontrarse con excrementos flotando en el agua de la piscina? En varias localidades de España, desde Villares (Salamanca) hasta Zaratán (Valladolid), los bañistas se han topado con esta sorpresa, provocando cierres temporales y operativos de limpieza que salen caros. El fenómeno, aunque no es nuevo, parece haberse intensificado.
Un patrón que se repite
Según recogen medios locales, en las últimas semanas se han registrado incidentes similares en piscinas municipales de distintas provincias. La acumulación de heces obliga a vaciar el vaso, clorar y analizar el agua antes de reabrir. Cada cierre supone un quebradero de cabeza para los ayuntamientos: pérdida de ingresos, horas extras del personal de mantenimiento y, en algunos casos, devolución de abonos.
El debate de fondo
Más allá del asco, el asunto enciende discusiones sobre comportamiento cívico y gestión de la diversidad. Hay quienes señalan que no es un hecho aislado y que responde a un cambio en los usos sociales. Otros recuerdan que los casos se daban antes y no por ello se generalizaba. Los datos concretos sobre costes no se han hecho públicos, pero la repetición de sucesos sugiere que el problema tiene un impacto económico tangible para las arcas municipales.
Ironía final
Mientras tanto, los ayuntamientos siguen invirtiendo en depuradoras y cloro. El coste de mantener las piscinas limpias sube, y no precisamente por el cloro.