El CIS corona la tortilla: 62,7% y con cebolla, según el informe
¿Cuál es el plato nacional de España? El Centro de Investigaciones Sociológicas cree haber zanjado la pregunta con un estudio sobre Turismo y Gastronomía presentado este miércoles: la tortilla de patata, por escaso margen sobre la paella, según los datos provisionales. La encuesta se hizo con 6.029 entrevistas y añade un segundo veredicto: el 71,2% de los españoles defiende que la tortilla debe llevar cebolla. El 62,7% la elige como su plato. Pocas veces un informe sociológico ha incendiado tantos debates domésticos a la vez.
El mapa que no cuadra con el texto
A lo largo del documento aparece lo que, en buena lógica, es un fallo de producción: el gráfico que ilustra los resultados no coincide con lo que la propia encuesta dice que votaron los entrevistados. Donde el texto atribuye al pescaito frito la preferencia andaluza, el dibujo coloca el gazpacho. Donde los gallegos habrían votado callos, aparece el pulpo a feira. Y donde los vascos eligieron bacalao al pil-pil, el mapa muestra marmitako. La contradicción no es menor: si la infografía y los datos bailan, el titular queda en el aire.
De los calçots al zarangollo: el catálogo que nadie firma
El repaso autonómico mezcla clásicos y rarezas a partes iguales. Cataluña aparece representada por los calçots, costumbre tan ceremonial como discutida, con quien sostiene que reducir un plato nacional a una cebolla a la brasa es quedarse corto. Canarias suma las papas arrugás con mojo, una receta que exige truco y producto local para no acabar en patata hervida reseca. Murcia aporta el zarangollo y su marinera. Castilla-La Mancha reparte migas, pisto manchego, gachas y asadillo. Jaén reivindica su pipirrana, rin-ran, andrajos y flamenquines frente al relato centralista del gazpacho.
Y una grieta conceptual recorre todo el informe: la ensaimada mallorquina aparece en la conversación entre los platos, cuando una parte la considera un dulce para el café y no una receta. El estudio deja fuera, además, a Ceuta y Melilla.
El informe que se discute más por el gasto que por el dato
Pocos cuestionan el resultado por su base estadística; muchos, por su oportunidad. Hay quien sostiene que el CIS dedica recursos públicos a preguntar por tortillas mientras aplaza asuntos de mayor fuste, y quien defiende que la gastronomía es patrimonio e industria turística y merece medirse. La discusión de fondo no es culinaria, sino de prioridades del dinero público.
Dos datos provisionales, un mapa que no cuadra y una pregunta que dividirá familias: si la tortilla lleva cebolla o no. Zanjado el asunto por decreto estadístico, solo falta que alguien avise a las abuelas.