Franco copa la tele mientras España cambia de piel
La paradoja del país que se transforma por delante mientras la pantalla se aferra al retrovisor. En 1975, la Marcha Verde marcó el fin de una era; medio siglo después, los flujos migratorios dibujan otra frontera, y sin embargo el debate público sigue anclado en la figura del dictador.
Basta encender laSexta para comprobarlo. La parodia lleva años instalada: “Reportajes de interés social (Franco), político (Franco) y económico (Franco)”. Lo que empezó como un chiste recurrente, para un sector de la opinión se ha convertido en el retrato de una agenda desubicada. Mientras tanto, la demografía avanza a otra velocidad.
La comparación entre la Marcha Verde de 1975 y la llegada masiva de inmigrantes por el Mediterráneo es gruesa, pero revela una corriente de fondo: la sensación de que las instituciones y los medios de comunicación responden con un siglo de retraso. No falta quien rescata la nostalgia autoritaria —“esto con Franco no habría pasado”—, una añoranza que rara vez se molesta en aportar datos.
En el fondo, el debate pregunta lo de siempre: ¿por qué la agenda pública dedica tantas horas a revisar el pasado cuando el presente llama a la puerta? La respuesta, probablemente, incomoda a todos. Mientras el telediario no baje de esas nubes, la “Marcha Verde” de 2026 se verá por la ventana sin que nadie la narre.