España mira a Turquía para su caza de quinta generación: el KAAN como alternativa al F-35
España ha solicitado formalmente información a Turquía sobre el caza de combate KAAN, un avión de quinta generación que podría sustituir a los F-18 envejecidos y complementar al Eurofighter. La decisión, que sorprende por venir de un socio fundador del programa europeo FCAS, responde a la frustración con los retrasos y disputas del proyecto franco-alemán-español, así como a la creciente desconfianza hacia los sistemas de armas estadounidenses, que Washington puede restringir en caso de conflicto.
El contexto: el fracaso del FCAS y la dependencia estadounidense
El programa FCAS (Future Combat Air System), diseñado para sustituir al Eurofighter, lleva años estancado por desacuerdos entre Francia y Alemania sobre reparto de trabajo y propiedad intelectual. España, aunque socio menor, ha visto cómo sus aportaciones en aviónica y sistemas se diluían. Paralelamente, la dependencia de EE.UU. para el F-35 ha demostrado ser un riesgo: varios usuarios han denunciado restricciones de uso, y en un conflicto con Marruecos —que negocia la compra del F-35— España podría ver sus aparatos inmovilizados. El KAAN, desarrollado por Turkish Aerospace Industries (TAI), ofrece una alternativa sin veto externo, ya que Turquía, aunque miembro de la OTAN, mantiene una política exterior independiente.
¿Compra o codesarrollo? Lo que realmente está sobre la mesa
Según fuentes cercanas al Ministerio de Defensa, la intención no es una simple compra, sino una asociación industrial que permita a España participar en el diseño y fabricación del KAAN. A cambio de su inversión, España obtendría acceso total al software y hardware críticos, así como la capacidad de modificar el avión sin dependencias externas. Empresas como Indra podrían integrar sus sistemas de guerra electrónica y nube de combate. Sin embargo, las experiencias previas con entrenadores turcos (Hurjet) han generado escepticismo: se pagaron precios inflados y los plazos se incumplieron. Además, el KAAN aún no ha entrado en producción en serie; su primer vuelo fue en 2024.
El debate sobre la autonomía estratégica: ¿Aliado o riesgo?
El debate se polariza entre quienes ven en Turquía un socio tecnológico emergente y quienes lo consideran una apuesta ruidosa. Los partidarios señalan que Turquía ha demostrado capacidad con drones Bayraktar y blindados, y que la transferencia de tecnología permitiría a España recuperar la soberanía perdida tras la venta de Santa Bárbara en 2001. Los críticos argumentan que la industria turca no está a la altura de la europea y que el dinero podría haberse invertido en reanimar el FCAS o en fabricar misiles de crucero propios. También se alerta sobre la corrupción: "mordidas de kebab y putas turcas", en palabras de un analista, reflejan la sospecha de comisiones ocultas.
La pregunta que nadie responde es si España, que en 1990 transfería tecnología a Turquía para el CN235, está ahora condenada a comprar diseños ajenos por la falta de inversión continuada en I+D militar. El KAAN ofrece una salida, pero a un precio que aún se desconoce y con un socio tan impredecible como Ankara.
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