Conductores sobre medicados que pasan el drogotest: la pandemia silenciada
Un octogenario recorre varios kilómetros en sentido contrario por la Vía do Salnés. Da positivo en el drogotest de saliva, pero la prueba visual previa no se realizó. No es un caso aislado: cada vez más conductores denuncian falsos positivos con medicamentos comunes como ibuprofeno o antidepresivos, mientras otros circulan con sustancias que no detecta el test. La pregunta es incómoda: ¿está la DGT combatiendo una amenaza real o persiguiendo una estadística?
El drogotest de saliva: un instrumento imperfecto
Los tests de saliva utilizados en los controles de tráfico tienen una fiabilidad cuestionable. Según diversas fuentes, dan falsos positivos con antiinflamatorios como el ibuprofeno a dosis altas, antihistamínicos, antidepresivos e incluso alimentos como la semilla de amapola. La noticia de El Correo de 2026 citaba el caso de un conductor al que le dijeron que «daba positivo en drogas, claro, era un error». La jurisprudencia empieza a dar la razón a los reclamantes cuando demuestran que su medicación recetada provocó el resultado. Pero el sistema no facilita la defensa: los análisis de confirmación muchas veces no se devuelven y se archivan como «no se pudo determinar».
Legislación que castiga la medicación legal
La normativa actual no distingue entre un conductor que ha tomado su ansiolítico recetado y otro que ha consumido cocaína. El umbral de cero en sustancias psicoactivas ignora la realidad de una población que consume fármacos por prescripción médica. Mientras, las campañas de la DGT se centran en alcohol y drogas, pero no advierten de que muchos medicamentos de uso común interfieren en los test. El resultado es una sensación de inseguridad jurídica: cualquier conductor con un tratamiento médico puede ser multado injustamente.
Los vacíos legales: CBD, drogas sintéticas y aficionados a la farmacia
Paradójicamente, el test es ciego ante sustancias que sí afectan a la conducción. El CBD, legal pero psicoactivo si se calienta, no lo detecta porque los test buscan THC. La marihuana sintética (spice) «te deja zombie» y tampoco sale en los análisis estándar. Y circulan por internet multitud de drogas de diseño como las pirovaleronas o el PCP que no están cubiertas. Algunos denuncian que hay quienes toman ocho pastillas de cualquier fármaco y «van dando tumbos», pero el test no se inmutó. La DGT parece perseguir blancos fáciles mientras los conductores realmente peligrosos se cuelan.
El debate, lejos de cerrarse, deja preguntas sobre la fiabilidad de los controles y la necesidad de reformar un sistema que a veces castiga a quienes cumplen la ley y no detecta a quienes la vulneran.