Diez armadas contra la flota fantasma rusa y el gasóleo que viene
¿Cuánto puede subir el gasóleo antes de que las carreteras dejen de moverse? Es la pregunta que sobrevuela todo lo demás. El Reino Unido ha ordenado a sus buques de guerra interceptar y abordar petroleros rusos, con el Canal de la Mancha convertido en cuello de botella, y diez armadas europeas coordinan la presión sobre la llamada flota fantasma. Los primeros ministros de Finlandia, Petteri Orpo, y del Reino Unido, Keir Starmer, cerraron filas al margen de la JEF, según Reuters.
La tesis de la crisis energética programada
Hay una corriente que no ve accidente alguno en la secuencia. Sostiene que romper las cadenas de suministro es el objetivo y no el daño colateral, y que la energía cara sirve para cerrar industria por la vía de asfixiar a quien no puede pagarla. En su versión más dura, la crisis energética respondería a un rediseño deliberado del orden económico. La lectura contraria es bastante más aburrida: una escalada sancionadora que se ha ido por delante de sus propias consecuencias. Ninguna de las dos ha quedado cerrada, y esa es justamente la parte incómoda.
De Ormuz al litro a 4,50 euros
El segundo frente es el estrecho de Ormuz. Irán juega la carta de dejar pasar o no a los barcos según la bandera y califica a España de país comprometido con el derecho internacional, mientras Washington aprieta a Teherán. Si ese paso se cierra o se convierte en un campo de minas, el cálculo que circula apunta a un encarecimiento del 30-40% del petróleo que no llega desde Rusia, con escenario de gasóleo a 4,50 euros por litro, transportistas parando y lineales vacíos en 72 horas. No es un pronóstico: es un supuesto de trabajo. Y ahí está la trampa, porque un supuesto repetido lo suficiente deja de parecerlo.
Diez armadas movilizadas, un canal bloqueado y un estrecho en el aire. Todo perfectamente coordinado, salvo por el detalle de que nadie termina de explicar quién firma el plan.