Halfredico
Madmaxista
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Resulta que tengo a los…
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El bingo ha pasado de ser una actividad de bajo coste y carácter social a un negocio más regulado, con un público mayoritariamente jubilado y un ambiente que poco tiene que ver con sus inicios.
Lo que antes era un simple cartón de bingo en una peña local, a 50 céntimos la partida, ha ido transformándose. La intervención del Estado, buscando su parte, elevó los costes y la complejidad hasta hacer insostenible la actividad en muchos de estos espacios. La idea de una tarde de bingo familiar, un plan sencillo y económico, se topa ahora con barreras. Entrar a un casino, por ejemplo, requiere trámites como presentar el DNI y rellenar un cuestionario, un filtro que ya aleja a muchos. Y lo más sorprendente: en algunos de estos locales, el bingo ha desaparecido por completo, como sucedió en el Casino de Tomares a partir de noviembre.
Si uno piensa en una sala de bingo, es probable que la imagen que venga a la mente sea la de un lugar abarrotado de jubilados. Y no va desencaminado. Los bingos que aún funcionan, especialmente los de mayor tamaño, atraen a un público mayoritariamente mayor de 65 años. El precio del cartón ha subido, situándose en torno a los 2 euros, y es común ver a los jugadores con varios cartones a la vez, concentrados en la partida. La escena se completa con un ambiente que mezcla la emoción del juego con momentos cotidianos, como comer o tomar una copa, mientras los números cantados dictan suerte.
Pero el bingo no es solo la sala principal. En muchos de estos locales, las apuestas deportivas conviven con las bolas. La tensión de un partido de tenis, por ejemplo, puede ser tan palpable como la de una línea a punto de completarse en un cartón. Esta diversificación busca atraer a un público más amplio y maximizar los ingresos. El contraste entre la jubilación, que se asocia a menudo con pensiones modestas, y la aparente capacidad de gasto en estos locales, genera preguntas sobre la viabilidad económica de los jugadores y la naturaleza del negocio.
Resulta que tengo a los…
Mili en Melilla.…