Túneles de Castillejos a Ceuta: el coladero subterráneo que nadie cierra
Mientras los discursos oficiales hablan de control fronterizo, la realidad en Ceuta se escribe bajo tierra. Un vídeo viral muestra a personas saliendo de agujeros en el suelo de Castillejos, a apenas unos metros de la frontera. Las explicaciones van desde las alcantarillas hasta una red de túneles que, según algunos análisis, se extiende por el polígono industrial del Tarajal. El hallazgo, en abril de 2026, de un narcotúnel descrito como la infraestructura más avanzada usada por las mafias del hachís ha reabierto una cuestión que la clase política prefiere ignorar.
El vídeo que abrió la caja negra
Las imágenes, grabadas en Castillejos, muestran a jóvenes saliendo de lo que parecen bocas de túnel con total naturalidad. La Policía marroquí y la española han minimizado el asunto, apuntando a que se trata de alcantarillas. Sin embargo, el contexto apunta a algo más sistemático. Según las informaciones recogidas, en el polígono del Tarajal se han localizado decenas de túneles que conectarían Marruecos con Ceuta, usados históricamente para el contrabando de hachís y, cada vez más, para el paso de personas.
La pregunta que surge es por qué ahora. Algunos señalan que estos pasos llevan décadas existiendo y que lo único nuevo es la visibilidad mediática. La pregunta de fondo: ¿quién se beneficia de que esta frontera siga perforada?
El narcotúnel de abril de 2026: la prueba más sólida
En abril de 2026, las autoridades españolas desmantelaron un narcotúnel en el polígono del Tarajal que, según ABC, era la infraestructura más avanzada jamás hallada a las mafias del hachís. A 19 metros de profundidad, con vagonetas que circulaban por raíles, permitía introducir en la ciudad decenas de toneladas de droga. Este hallazgo confirma que la ingeniería subterránea es una realidad, y no una fantasía.
Pero, ¿se trata solo de droga? Hay quien sostiene que el túnel principal no era para hachís, sino para infiltrar personas y material. La boca marroquí estaba en terreno militar, y la colaboración de Rabat en la investigación fue nula. La hipótesis de una operación de inteligencia, con el trasfondo de la presión migratoria, gana enteros entre los analistas.
Las hipótesis enfrentadas
El espectro de interpretaciones es amplio. Por un lado, los que ven un simple contrabando de hachís, en el que los túneles son infraestructura compartida entre mafias. Por otro, los que apuntan a una doble función: droga e introducción de agentes. No falta quien niega todo y asegura que el vídeo es falso y que solo se trata de alcantarillas de Castillejos. La falta de datos oficiales alimenta la especulación.
Mientras tanto, la sensación de abandono crece. La respuesta gubernamental se limita a promesas de refuerzo, pero los hechos muestran que la frontera sigue siendo un coladero. La inacción, para muchos, no es casual: se alimenta de los incentivos que mantienen el flujo de migrantes y droga.
Con este panorama, la única certeza es que los túneles siguen ahí. La pregunta no es si se cerrarán, sino cuánto tiempo más se tolerará esta vía de entrada. La respuesta, previsiblemente, será la misma de siempre: nada.