El ático que puede tumbar a Ayuso: los escenarios de sucesión
Que Isabel Díaz Ayuso caiga es una posibilidad que hace un año habría sonado a broma. Hoy, el caso del ático y el runrún interno del PP madrileño la han convertido en una pregunta seria. En juego está la joya de la corona del centroderecha español, la comunidad que más pesa en el PIB y el principal activo electoral de los populares.
Los nombres que suenan en Génova
El primer dato que circula es que en la dirección nacional ya manejan alternativas. Los nombres que se repiten son dos: Cayetana Álvarez de Toledo y Ester Muñoz, ambas con perfil duro y buena relación con la cúpula. En el escalón regional suenan Alfonso Serrano, secretario general del PP madrileño, y Enrique Osorio, aunque ninguno con el tirón electoral de la actual presidenta.
El alcalde José Luis Martínez Almeida aparece en todas las quinielas, pero su figura genera división. Unos lo ven como heredero natural; otros, como un producto artificial incapaz de sostenerse sin Ayuso. Sobre él pesa además una contradicción que los críticos usan como argumento: llegó a la alcaldía prometiendo acabar con Madrid Central y la ciudad es hoy un mosaico de obras y restricciones de tráfico. La conclusión práctica es que el PP no tiene un sustituto claro, y eso juega a favor de Ayuso.
El caso del ático, o cómo se compra un problema
El detonante de todo es la compra de un ático por parte de la Comunidad de Madrid. La versión oficial, defendida por la presidenta y por Feijóo, es que se adquirió un local para oficinas. La versión crítica sostiene que el inmueble tiene uso residencial, que está situado enfrente de la vivienda de la progenitora de Ayuso, que no existe expediente que justifique la operación y que se puso a la venta en cuanto los periodistas empezaron a investigar.
El caso tiene todos los ingredientes de los grandes escándalos del PP: una compra directa, una venta sobrevenida y una amistad con el empresario. La diferencia es que ahora el partido no puede permitirse otra factura. En el análisis económico, la operación no tiene sentido salvo que se explique la necesidad real de ese inmueble, y esa explicación no ha llegado.
La tesis del plan de salvación
Circula una teoría que muchos toman en serio. El plan tendría varias patas: Feijóo redefiniendo el concepto de ático para hacerlo encajar con el de local, un juez favorable que archive el caso y un empresario amigo que compre el inmueble por 10 millones de euros. Ese dinero permitiría a la Comunidad presentar la operación como un negocio redondo, incluso con fondos para pagar a los afectados por los incendios forestales. Ayuso, en ese guion, acabaría dando un discurso épico contra la izquierda y podría dar el salto a la Moncloa.
Mientras tanto, los grandes fondos mantienen la confianza en la economía madrileña: BlackRock y Vanguard siguen de parte de la presidenta, pero el ruido político es otro cantar. La ironía del plan es que, de producirse, tendría lógica económica. Madrid necesita ingresos y una venta a ese precio evitaría el escándalo contable.
Lo más probable, a la vista de los precedentes y del músculo electoral de Ayuso, es que la presidenta siga donde está. Pero el margen es más estrecho que nunca. Si el juzgado archiva y la venta se cierra, saldrá reforzada. Si la investigación avanza y aparece un expediente con costuras, el relevo será cuestión de semanas. La única certeza es que el PP no puede permitirse que Madrid arda, que es precisamente lo que está empezando a pasar.