El PSOE vendió el oro a 650 dólares y hoy está a más de 4.000
España vendió su oro a precio de saldo mientras los gobiernos del PSOE miraban hacia otro lado. El coste de aquella decisión supera los 11.000 millones de euros en pérdida patrimonial. Pero el hilo no acaba ahí: la misma gestión se repite con los medios de extinción de incendios. Hidroaviones declarados obsoletos y vendidos a Estados Unidos están hoy apagando fuegos en Portugal, mientras España espera hasta 2028 para tener reemplazos.
La venta de oro: 133 toneladas a precio de saldo
Entre 2005 y 2007, el Banco de España, entonces bajo la gobernación de Miguel Caruana, liquidó el 32% de sus reservas de oro, equivalentes a 133 toneladas (4,3 millones de onzas troy). La operación reportó unos 2.180 millones de euros, con el oro cotizando en torno a los 650 dólares por onza. Hoy, con el metal por encima de los 4.000 dólares, ese mismo oro valdría más de 13.400 millones. La diferencia, 11.235 millones de euros, se ha evaporado.
Hidroaviones: vendidos como obsoletos, operativos en Portugal
En 2023, el Ministerio de Transición Ecológica subastó cuatro Canadair del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas por 40,3 millones de euros. La justificación: eran obsoletos. Una empresa estadounidense los compró, y dos de ellos ya combaten incendios en Portugal. Los nuevos hidroaviones no estarán listos hasta 2028. Además, la flota de helicópteros Kamov Ka-32, considerados los más eficaces, está paralizada por las sanciones a Rusia, que impiden la llegada de repuestos.
El coste político y las prioridades
Un dato pone el foco en las prioridades: según cálculos recogidos en la discusión, el Gobierno destina tres veces más dinero a mantener los aviones Falcon oficiales que a toda la flota de hidroaviones. Mientras, se destinan cuantiosos fondos a infraestructuras en Marruecos. La sensación de que se repiten los errores del pasado –vender barato y pagar caro– recorre el análisis de la situación.
Si la tendencia no se corrige, España dependerá de alquileres de emergencia y de la solidaridad de países vecinos para la próxima temporada de incendios. Pero la experiencia indica que, hasta que no arda algo realmente grande, la agenda política no se altera. Quizás entonces se recuerde que el oro y los hidroaviones tenían algo en común: se vendieron baratos y se pagaron caros.