El ministro que aviva la polémica mientras arden los montes
Óscar Puente ha vuelto a demostrar que para él no hay catástrofe que no se pueda rentabilizar políticamente. Sus declaraciones durante los incendios que asolan Toledo, Madrid y Ávila han sido calificadas de “carroñeras” por numerosos críticos. Sin embargo, los datos sobre la inversión en prevención y la obsolescencia de los medios aéreos sugieren que tras la indignación hay argumentos materiales.
La prevención, en caída libre
Según los datos que circulan en el análisis de la crisis, la inversión consolidada del Gobierno en prevención de incendios forestales en 2022 fue de 175,8 millones de euros, apenas la mitad de los 364 millones que se destinaban en 2009. Esta reducción coincide con un incremento de la virulencia de los incendios, que requieren cada vez más medios. Mientras, de los 14 hidroaviones de gran capacidad, solo 6 estarían operativos, con una antigüedad media de 55 años. La paradoja es que el rescate de la aerolínea Plus Ultra costó 54 millones, una cifra similar a lo que se ha recortado en prevención.
La respuesta del Gobierno: ¿más ruido que nueces?
El ministro ha sido acusado de aprovechar la emergencia para atacar a las comunidades gobernadas por el PP, olvidando que la UME ha intervenido en regiones socialistas. Además, se ha señalado que la petición de ayuda a la Unión Europea evidencia la falta de medios propios. La discusión se ha visto salpicada por referencias al accidente de tren de enero y a otros episodios donde, según los críticos, el mismo ministro cambió de discurso.
El debate climatológico de fondo
Mientras unos insisten en que el cambio climático agrava los incendios, otros sostienen que la mayoría son intencionados y que la prevención es la única solución. Esta división trasciende el ruido político y apunta a una falta de estrategia a largo plazo.
Con estos mimbres, la polémica no se apagará cuando lo hagan las llamas. Si el Gobierno no rectifica su política de prevención, el próximo verano puede ser aún más devastador, y la tentación de hacer política con el fuego, más difícil de resistir.