La vivienda bajo siete llaves: quién gana con que no se construya
¿Por qué España entierra el problema de la vivienda cada vez que alguien propone tocar el suelo? La respuesta más incómoda no es la falta de dinero ni de materiales: es que siete actores con capacidad de bloqueo ganan con la escasez. En 2006 se levantaron 865.000 viviendas. Hoy apenas 138.000. El Banco de España calcula que faltan 750.000.
Los siete candados del ladrillo
El diagnóstico divide el mapa entre ayuntamientos, comunidades, Estado, banca, SOCIMIs y fondos, promotores y el 75% de propietarios. Cada uno con su llave: el ayuntamiento recauda más cuanto más vale el suelo; el propietario ya instalado ve su patrimonio revalorizarse con la falta de oferta. No hace falta conspiración; basta con incentivos.
España añade una versión extra de bloqueo: tres niveles administrativos, urbanismo autonómico, planeamiento municipal e informes sin plazo efectivo. El resultado es que quien cumple las reglas y quiere construir espera seis meses, un año o dos. No recibe un no, recibe silencio.
Alquiler: 41 candidatos por anuncio
El dato más contundente no es el precio, es la desaparición de la oferta. La oferta de alquiler de larga duración ha caído un 61% desde 2020. En Barcelona, un 90%; en Madrid, un 73%; en Palma, un 75%. Cada anuncio que sobrevive recibe 41 candidatos de media, cinco veces más que en 2019.
750.000 que faltan y 452.670 que sobran, sin contradicción
El Banco de España cifra el déficit en 750.000 viviendas entre 2021 y 2025. El Ministerio publica 452.670 viviendas nuevas sin vender a cierre de 2025. Y el censo rescata 3,8 millones de viviendas vacías. Las tres cifras conviven: el stock sobrante está donde no hay demanda, las vacías no son oferta accesible y el déficit se concentra en las áreas donde la gente quiere vivir.
El impuesto que nadie se atreve a aplicar
Una de las recetas recurrentes es la que siempre choca con el poder: gravar el suelo, no el ladrillo. El IBI actual castiga a quien reforma o construye y premia al que deja un solar vacío. Invertir la lógica la defienden desde Milton Friedman a dos premios Nobel de izquierdas, pero sigue sin aplicarse. Si una medida molesta a todos los que tienen llave, no es extraño que se quede en el cajón.
El decreto a examen: ocho ausencias y una prórroga
El borrador del real decreto-ley de vivienda, de 21 de julio de 2026 y 69 páginas, fue medido contra el decálogo de diez medidas que circula en los análisis especializados. Resultado: dos coincidencias parciales, dos choques y ocho ausencias. Dos tercios del texto son capa contractual, con prórroga del plazo hasta junio de 2028 y regulación del alquiler de temporada y por habitaciones. El decreto, que debía estar listo para septiembre, quedó aplazado.
Mientras tanto, la construcción sigue en mínimos y la oferta de alquiler encoge. Las llaves existen y se conocen. Lo que no aparece es voluntad de girarlas.