Kalevala
Madmaxista
Después de la II GM…
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La historia reciente sugiere que la formación de bloques económicos es inminente, y la elección de bando podría tener consecuencias duraderas.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo se partió en dos. De un lado, el bloque capitalista; del otro, el comunista. Existía también un tercer grupo, los países no alineados, a menudo carentes de recursos para destacar. Berlín se convirtió en un símbolo palpable de esta división, dividida en cuatro sectores: americano, inglés, francés y soviético. Tres de ellos se alinearon con el capitalismo, mientras que el cuarto quedó bajo el control comunista. La vida de muchos berlineses cambió drásticamente según el barrio en el que residían.
La construcción del Muro de Berlín en 1961 separó físicamente a familias y amigos, pero también simbolizó la imposibilidad de cruzar libremente entre ideologías. Pocos ciudadanos del lado soviético deseaban trasladarse al occidental, lo que habla de las percepciones de la época. En un mundo sin internet, la información fluía de otra manera, pero la posibilidad de observar y, en cierto modo, elegir el lado de la historia donde uno quería vivir, estaba presente.
Hoy, algunos analistas ven paralelismos con la situación geopolítica actual. Se vislumbra la formación de dos grandes bloques económicos. Por un lado, el denominado bloque soberanista, con BRICS como uno de sus pilares. Por otro, el bloque globalista, que incluiría a países occidentales, Japón y Australia. La dinámica sugiere que, al igual que en el pasado, podría llegar un momento en que las opciones de alineación se vuelvan más limitadas.