RAND Corporation recomendó en 2019 provocar a Rusia usando Ucrania
En 2019, el influyente think tank RAND Corporation publicó un informe que recomendaba a Estados Unidos utilizar Ucrania como instrumento para provocar a Rusia hasta forzar una intervención militar. La hoja de ruta incluía proporcionar armas letales a Kiev y redoblar los gestos hacia su ingreso en la OTAN. El objetivo a medio plazo: no dejar a Moscú otra salida que dar un paso agresivo, hundirla en costes financieros y humanos, deslegitimarla internacionalmente y unificar a Occidente bajo un frente antirruso. A largo plazo, se buscaba aislar a Rusia, debilitar su posición global y dinamitar cualquier acercamiento con Europa.
Tres años después, en febrero de 2022, la invasión rusa de Ucrania desató una guerra que ha seguido punto por punto ese libreto. Quienes señalan que la guerra fue provocada no carecen de documentación: el informe RAND (disponible íntegro en su web) establece explícitamente el esquema de "provocar para que reaccione". El actual director de la CIA, William J. Burns, ya advertía en 1995 desde Moscú que la ampliación de la OTAN sería vista como hostil. En 2008, un asesor de Bush anticipó que acercar a Ucrania a la Alianza provocaría una respuesta militar preventiva rusa.
Un plan que se ejecutó al pie de la letra
El informe no solo diagnostica, prescribe: armar a Ucrania, insistir en la OTAN, esperar que Rusia muerda el anzuelo. Y así ocurrió. La invasión desencadenó sanciones masivas, unificación de la OTAN y un coste humano y económico inmenso para Rusia. Pero también dejó una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto se puede jugar al Risk con una potencia nuclear? Como señala un análisis, "sabes cómo empieza, pero nunca cómo termina".
El dato que descoloca: en el año 2000, Vladímir Putin exploró la posibilidad de ingresar en la OTAN. Washington lo ignoró. Veinte años después, el plan RAND se cumplió, pero la pregunta sobre la cordura de provocar a un país con armas nucleares sigue abierta.