El influencer que cruzó a Ceuta y volvió por miedo a catabolizar
La crisis migratoria en Ceuta ha vuelto a dejar imágenes para el absurdo. Un influencer 'mazado', de los que documentan cada comida y cada serie de press banca, cruzó la frontera y a las pocas horas estaba de vuelta. El motivo no fue el arrepentimiento: era el pánico a perder los progresos del mes por falta de sus dos batidos de proteínas y creatina diarios.
En la otra orilla, un joven que regresaba a Marruecos dejó grabado un mensaje que está dando vueltas: 'Alabanza a Dios que he regresado a mi país. No estamos acostumbrados al hambre. Estábamos de vacaciones en el norte, así que dijimos que entráramos en Ceuta'. Dejó su coche en Fnideq, como quien aparca para darse un baño.
El choque de dos mundos en la misma frontera
La distancia entre esas dos percepciones es abismal. Para el influencer, la aventura era un reto con riesgo de catabolismo. Para el migrante, un inciso vacacional en un país 'no gobernado por regímenes militares'. Ninguno de los dos encaja en el relato oficial de la desesperación, y por eso el episodio provoca más burlas que solidaridad.
Las proteínas como marcador de clase
La anécdota tiene miga económica: el gasto en suplementos deportivos se ha convertido en un marcador de clase. Mientras unos pueden permitirse batidos de proteínas y creatina, otros cruzan una frontera porque en su país 'no están acostumbrados al hambre'. El influencer y el migrante son dos caras de la misma moneda: el dinero como brújula de las decisiones vitales.
Y por ahora, nadie sabe si esta historia es una broma o el síntoma de algo más serio.