La inmi gración no salva el modelo de bienestar: el PIB crece, pero el bienestar se hunde
¿Puede la inmi gración salvar el estado de bienestar? Los datos que manejan los analistas apuntan a que no, y el debate está más caliente que nunca. España recibe alrededor de 600.000 forasteros al año, según las cifras que circulan en el análisis económico. El PIB crece, sí, pero es un crecimiento de pacotilla: se suman bocas que comer, no se produce más por cabeza. El bienestar, mientras tanto, se resiente.
El PIB que crece por agregación, no por productividad
El crecimiento económico español se basa en sumar población, no en mejorar la productividad. Cada año entran cientos de miles de personas que consumen, pero que en su mayoría no aportan al PIB per cápita. De hecho, el PIB per cápita apenas se mueve, mientras que el agregado sube. Es un chiringuito a escala nacional: más gente, más demanda, más alquileres, más servicios básicos tensionados. Y cuando llegue una crisis de consumo, ese crecimiento artificial se desinflará.
El coste oculto en servicios públicos
Los servicios públicos ya están al límite. Hay quien relata que una cita para el digestivo pedida en mayo se canceló en noviembre, en plena “Latin” de Madrid. El metro va abarrotado, la sanidad está saturada y la vivienda es inaccesible para los jóvenes. La inmi gración masiva no alivia estos problemas, los agrava. Los recién llegados compiten por los mismos recursos, y los que tienen menos ingresos acaban dependiendo de ayudas públicas que no se sostienen.
La engaña piramidal de las pensiones
El sistema de pensiones es el punto más delicado. Un análisis detallado señala que por cada euro que un forastero cotiza ahora, habrá que pagarle 1,3 euros cuando se jubile. Solo son rentables los que ganan más de 2.700 euros brutos al mes, una minoría. Para mantener el sistema, haría falta aumentar el flujo de forasteros año tras año: si ahora son 600.000, en 2035 se necesitarían 900.000, y en 2045, 1,5 millones. Es una engaña piramidal que solo funciona si se alimenta indefinidamente.
Así que la próxima vez que alguien diga que la inmi gración salva el modelo, pregúntele cuántos millones harán falta en 2045. La respuesta probablemente no le guste.