El euríbor toca el 3,374% y tensa la revisión de las variables
El euríbor ha vuelto a subir y ya no admite lecturas amables. La última semana de agosto de 2026 cierra con el índice en el 3,374%, 48 milésimas más que el registro anterior, y la media provisional de septiembre se queda en el 3,166%. Hace doce meses estaba en el 2,172%. La distancia entre las dos cifras —casi un punto entero— es la que va a notar cualquier titular de hipoteca variable en su próxima revisión. Para quien firmó a tipo fijo, la noticia es, sencillamente, que no le afecta.
¿Cuánto encarece el euríbor una hipoteca variable?
Sube la cuota, pero no de forma uniforme: el golpe depende del capital pendiente, del plazo que reste y del diferencial pactado. Un punto más de índice sobre un préstamo a 25 años mueve la mensualidad de manera notable, y el desglose partida a partida es lo que convierte una subida abstracta en una cifra incómoda. Con las medias de agosto y septiembre por encima de los tipos dominantes en la etapa anterior, la revisión anual se salda casi siempre en contra del prestatario.
Fijo, variable y mixta: la banca ya sabía lo que venía
Hay quien lee en las hipotecas mixtas una cobertura calculada más que un regalo comercial: cinco o diez años a tipo fijo y después variable, con un diferencial cercano al 1,35%, prácticamente lo que ofrecían como fijo en el tramo inicial. Las mixtas a tres años, firmadas cuando el dinero era gratis, empiezan a aterrizar ahora en el tramo variable. Los contratos a tipo fijo, en cambio, son hoy motivo de autocomplacencia: aparecen casos con el 0,75%, con el 2,5%, e incluso hipotecas firmadas en 2007 al 5 y pico, cuando se vendían pisos como rosquillas.
El mismo banco paga más en Alemania que en España
La comparación entre lo que un grupo bancario español ofrece en su país y lo que publicita en su filial alemana no sale bien parada. Un depósito a doce meses al 2,80% TAE hasta el 31 de octubre, con cuenta asociada obligatoria y una comisión de 12,50 euros si el saldo baja de 10.000, frente a un 3,75% o un 2,75% a cuatro meses al otro lado de la frontera. Quien maneja ambas ofertas lo resume con sorna: si la misma entidad mejora las condiciones simplemente cruzando la frontera, el problema no es el mercado, es la clientela a la que se le puede aplicar la tarifa doméstica.
El €STR que no cuadra y el fantasma de 2011
Mientras el euríbor escala, el €STR —la referencia que utilizan los fondos monetarios— se queda en el 2,190%: dos referencias del mismo eurosistema contando historias distintas. Y la vivienda sigue sin corregir. En 2023, con el euríbor en el 4,16%, los precios no bajaron; los vendedores no ajustan y quien compró hace cinco años ve una revalorización anual del 10% más el ahorro entre inflación y el 1,5% de interés, según el cálculo que se repite. Con el BCE subiendo tipos, la memoria colectiva viaja a 2011, cuando tocó dar marcha atrás.
Si el ciclo se mantiene, la revisión de otoño dolerá más que la del año pasado y el ajuste de precios de la vivienda seguirá sin llegar. Aunque la historia reciente invita a no apostar fuerte: en 2011 el BCE también subió y acabó reculando, y nadie sabe todavía cuánta subida aguanta una economía con la vivienda instalada en un no mercado.