Marruecos mandaba migrantes «bien vestidos y con patera pagada»
La mañana del 18 de noviembre de 2020, con el muelle de Arguineguín desbordado y Canarias convertida en el principal punto de entrada migratorio de España, el director general de la Policía Nacional llamó a Koldo García, entonces hombre de confianza del ministro José Luis Ábalos. Francisco Pardo pronunció una frase que hoy forma parte de la investigación: Marruecos no estaba conteniendo la salida de migrantes, sino gestionándola. Bien vestidos, con móviles y el viaje en patera pagado, dijo, según la conversación grabada por el propio Koldo.
La cinta que la Guardia Civil dio por buena
La conversación no ha trascendido íntegra, pero sus fragmentos han ido saliendo a la luz dentro del caso Koldo. La Guardia Civil certificó mediante un software israelí que los audios del entorno de Ábalos y del dirigente socialista Santos Cerdán eran reales. La verificación técnica no resuelve el fondo, claro: que un alto cargo policial trasladara a un asesor esa descripción de las salidas desde Marruecos da peso a la tesis de una migración seleccionada, no espontánea. Y el testigo no es cualquiera: el propio Pardo está siendo investigado en el marco del caso Koldo.
De Arguineguín a la guerra híbrida
El contexto no era menor. En Arguineguín, un pequeño puerto de Gran Canaria, se acumulaban cientos de personas en un dispositivo improvisado. Mientras tanto, según las informaciones citadas, tres informes de Seguridad Nacional ya alertaban del posible uso hostil de la migración irregular contra España: la Estrategia de Seguridad Marítima señalaba el riesgo de que actores estatales movilizaran olas incontroladas para desestabilizar. La UE, a través de Frontex, advertía además de que la ruta canaria podía ser la puerta de entrada para terroristas camuflados. El aviso de Pardo a Koldo encajaría en esa serie de alertas.
Las cifras que circulan añaden tensión. En cinco años, Mohamed VI habría indultado a 30.000 presos, según los datos manejados, y una parte de ellos reaparecería en las rutas hacia Andalucía. Un policía citado en esas informaciones eleva al 95% el porcentaje de llegadas irregulares a esa comunidad de origen marroquí o argelino. No hay condena firme que respalde todas estas afirmaciones; son informaciones en curso, pero alimentan un debate que el relato oficial no ha cerrado.
La sombra de los negocios
A la dimensión migratoria se le superpone la económica. Koldo García no solo recibía llamadas del director de la Policía; según un audio reproducido por Vozpópuli, él mismo intervenía para traer marroquíes a España: «Hemos conseguido el visado, pero hay crisis diplomática». The Objective añade otro dato: Santos Cerdán habría puesto a Koldo en contacto con ministros de Marruecos en asuntos vinculados a Acciona. Sobre el fondo de la migración, las posturas chocan: hay quien sostiene que Marruecos usa la presión migratoria como palanca negociadora, y quien responde que la pobreza explica por sí sola lo que ocurre. La llamada de Pardo, si es auténtica, complica la segunda versión.
Y luego está el dato que descoloca la escena completa. Mientras el foco político sigue en las pateras, un informe interno de Frontex revela que Barajas es el aeropuerto de Europa que más inmigración irregular recibe. La puerta grande sigue siendo la de siempre, con billete de avión, no con patera pagada. Y nadie explica por qué esa vía no despierta el mismo alarmismo.