Zelensky admite conflicto interno y el Ministerio de Defensa se tambalea
Zelensky ha confirmado lo que muchos sospechaban: la cúpula militar ucraniana no rema en la misma dirección. El presidente ucraniano reconoció públicamente el conflicto entre el ministro de Transformación Digital, Mijailo Fedorov, y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Valerii Syrsky, calificando la situación de «bochornosa». En sus declaraciones, Zelensky señaló que el problema no solo está en los implicados, sino también en él mismo, al no haber logrado mediar eficazmente.
Zelensky asume parte de la culpa
En un gesto poco habitual, Zelensky se atribuyó responsabilidad directa: sin su intervención, las partes no dialogan. Anunció que se ve obligado a tomar decisiones de personal para reencauzar la gestión. El presidente subrayó que tanto el Ministerio de Defensa como el mando militar deben ser capaces de garantizar la gestión diaria de las fuerzas armadas sin su intervención constante, lo que sugiere que la actual estructura de mando no funciona.
La designación fallida de Klymenko
En paralelo, se ha conocido que la posible designación de Ihor Klymenko —actual ministro del Interior— al frente de Defensa habría sido rechazada por el propio Klymenko, según informaciones previas. Este movimiento, o su ausencia, deja en el aire quién asumirá la cartera de Defensa en un momento crítico de la guerra. La destitución del anterior ministro, en este contexto, no parece fruto de una decisión planificada sino de la urgencia por tapar las grietas.
Ataques rusos como telón de fondo
Mientras se suceden las tensiones internas, el Ejército ruso ha intensificado los ataques contra la infraestructura militar y portuaria ucraniana. Durante la noche, lanzaron ataques coordinados con armas de precisión y drones contra empresas del complejo militar-industrial en Kiev y contra los puertos de Odesa y Yuzhny. La ofensiva busca, según fuentes rusas, desmantelar la capacidad de producción de drones ucranianos de largo y medio alcance.
Las fisuras en la cúpula ucraniana llegan en el peor momento posible. Con las tropas rusas presionando en el este y los bombardeos sobre infraestructuras clave, la duda es si Ucrania puede permitirse este lujo. Klymenko ya ha dicho que no; quién ocupará el puesto sigue siendo una incógnita.