Maduro ficha al abogado de Assange: ¿golpe de efecto o retiro dorado?
Nicolás Maduro ha contratado a Barry J. Pollack, el abogado que negoció la liberación de Julian Assange, para su defensa ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. La paradoja no es menor: un presidente que se reivindica socialista recurre a la elite legal estadounidense, mientras su país se desangra. Pero el movimiento puede ser más astuto de lo que parece.
Un abogado con pedigree
Pollack, graduado en Georgetown y con experiencia en casos federales complejos, ya demostró su capacidad al sacar a Assange de la embajada ecuatoriana sin condena. Su estrategia se centrará en impugnar la legalidad de la detención. Varios exabogados militares estadounidenses han calificado el operativo como "completamente ilegal", al haber sido capturado fuera de la jurisdicción de EE.UU. sin tratado de extradición. Si el juez –un nonagenario nombrado por Clinton al que se la trae floja la Casa Blanca– admite esta línea, el caso podría derrumbarse.
La teoría del retiro dorado
Una corriente de análisis sostiene que todo ha sido un teatro para darle a Maduro una salida airosa. Según esta versión, el régimen chavista y la administración Trump habrían acordado un juicio que termine en absolución, permitiendo a Maduro y su mujer exiliarse con el dinero robado. La detención simultánea de su esposa refuerza esta tesis: sería una salida "por la puerta grande" para ambos. Además, el coste del operativo –un portaaviones a 300.000 dólares la hora– no tendría sentido si el objetivo fuera simplemente encarcelarlo.
El riesgo para Trump
Si la defensa logra la nulidad del proceso, el ridículo sería monumental para una administración que ha hecho de la lucha contra el narcotráfico su bandera. Se habrían gastado millones y generado un incidente diplomático para nada. Algunos incluso especulan con que el juez, por su edad y filiación demócrata, podría dictar una sentencia favorable a Maduro, lo que abriría el melón de las indemnizaciones. El precedente Assange demuestra que Pollack sabe jugar estas partidas.
La pregunta que flota es si la justicia estadounidense resistirá la presión política. Mientras tanto, Maduro espera en una celda de Nueva York, y el mundo observa si el imperio puede permitirse un presidente salido libre.
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