Na, Tolstói no se equivocaba, y con la edad te vas dando cuenta.
Un ejemplo claro es el tema de la salud... Hay miles de enfermedades distintas, y cada una te da un tipo de infelicidad diferente. La infelicidad que da un cáncer no se parece en nada a la que da una esquizofrenia, y ésta no se parece en nada a la que da una esclerosis lateral amiotrófica, y ésta no se parece en nada a la que da un autismo, etc. En cambio, salud sólo hay una y toda la gente sana es más parecida entre sí que estos diferentes enfermos de distintas enfermedades entre sí.
Con las desgracias de la vida pasa lo mismo: es muy diferente una familia tocada por la pobreza que una tocada por el alcoholismo que una tocada por la gloria prematura de una progenitora que una tocada por un padre que abusa sensual de sus descendientes, etc.
Cada desgracia es tan especial que te aboca a la incomprensión de los que no han pasado por esa misma desgracia, mientras que la felicidad es tan sencilla que todo el mundo la entiende.
Con el tema empresarial pasa lo mismo: hay mil maneras de defecarla, y sólo unas pocas de tener éxito.
Otra cosa es que luego el famoso "survival bias" nos haga centrarnos más en los casos de éxito y en las pequeñas diferencias entre ellos. Pero si nos centráramos en los casos de fracaso y los analizáramos a fondo, veríamos mucha más variedad.