La brecha entre productividad y salarios que nadie cierra
Un gráfico anónimo que circula estos días muestra un dato demoledor: desde 1973, la productividad en Estados Unidos se ha disparado —con alguna pausa— mientras los salarios reales apenas se mueven. La imagen, aunque norteamericana, ha reabierto el debate en España, donde el patrón es similar pero con un agravante: un sistema fiscal que se lleva hasta el 60% de lo que ganas entre IRPF, IVA y demás, y un mercado laboral anclado en sectores de bajo valor añadido.
Trabajar más para cobrar lo mismo
El análisis es casi unánime: desde la crisis del petróleo de 1973, la productividad ha crecido de forma sostenida en las economías desarrolladas, pero la capacidad de compra del salario medio se ha estancado. “Cada año producimos más para ganar sueldos que no baten a la inflación”, resume uno de los participantes. En España, el problema se agrava por la escasa industria de alto valor añadido, que impide trasladar las ganancias de productividad a los bolsillos de los trabajadores.
La discusión, sin embargo, no es pacífica. Algunos ponen en duda la propia medición de la productividad: “¿Número de emails por hora?”, ironiza un usuario. Otros señalan que la productividad medida es solo aparente, fruto de la precarización y la externalización de costes. Se cita un artículo titulado precisamente “Una productividad solo aparente”, que cuestiona si los datos reflejan realmente un aumento de la eficiencia o simplemente una redistribución del trabajo.
El fiscal que se come el esfuerzo
El aspecto fiscal emerge como una losa adicional. Con impuestos que pueden superar el 60% de los ingresos brutos (IRPF, IVA, cotizaciones), el trabajador medio ve reducido su poder adquisitivo muy por debajo de lo que su productividad sugeriría. El ejemplo es gráfico: un piso que costó 3 millones de pesetas —hoy unos 18.000 euros— genera un alquiler de 1.500 euros al mes. Es decir, el esfuerzo para pagar una vivienda no se ha aliviado pese a que la economía produce mucho más que hace 50 años.
El dato que descoloca: mientras la productividad se ha multiplicado, el PIB español acumula 22 años de práctica parálisis en términos reales, según un participante. Entre gobiernos que suben impuestos y otros que no deflactan las tarifas, el resultado es que, a pesar de trabajar más horas y más intensamente, cada vez es más difícil llegar a fin de mes. La gráfica no miente, pero nadie en el poder parece querer mirarla.
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