El último eslabón de la barbarie: detenido el militar que torturó a Víctor Jara
¿Cómo es posible que el último condenado por el asesinato de Víctor Jara haya estado 25 años prófugo? La Policía chilena lo detuvo esta semana, cuando contaba 80 años. Era el único de los cinco implicados que seguía en libertad tras la sentencia de 2016 que los halló culpables de torturar y asesinar al cantautor el 16 de septiembre de 1973, días después del golpe de Pinochet.
La condena documentó torturas que todavía hoy escalofrían: le mutilaron las manos a culatazos mientras se burlaban de su guitarra, le cortaron la lengua, le quebraron las costillas a patadas y le marcaron la piel con cigarrillos. Una brutalidad que no fue un exceso, sino un método.
El detenido llevaba un cuarto de siglo escondido. Su paradero era conocido, pero el sistema judicial chileno ha necesitado años para ejecutar la orden. Coincide además con la presidencia de Gabriel Boric, heredero de la coalición que siempre ha perseguido estos crímenes, y con una oposición que, para algunos, como el candidato Kast, podría plantear amnistías —como ya ocurrió en Argentina con Menem.
El hombre tiene ahora 80 años. La justicia, que tardó décadas en llegar, quizá llegue en forma de arresto domiciliario. Pero el símbolo es imborrable: el último condenado por la muerte de Víctor Jara ya no está libre. La historia, a su manera, sigue escribiendo sus puntos finales.