Ceuta: Vivas devuelve a Interior la pelota de los menores
El traslado de menores desde Ceuta a la Península no depende de plazas ni de presupuesto. Depende de una firma. Cincuenta días después de la llegada masiva de personas a la ciudad autónoma, el Gobierno sigue sin precisar cuántas hay —ni cuántas son menores— y el asunto ha derivado en un intercambio público de competencias entre Pedro Sánchez y el presidente ceutí, Vivas.
La secuencia que circula es conocida: a las declaraciones del presidente del Gobierno que se han viralizado en las últimas semanas —«son las cinco y no he comido», «si necesitan ayuda, que la pidan»— se sumó su respuesta en los pasillos del Congreso: «Eso pregúnteselo a Vivas».
¿Quién tiene la competencia para identificar a los menores en Ceuta?
Según la versión de Vivas, el Ministerio del Interior y la Delegación del Gobierno. El presidente ceutí calificó la respuesta de Sánchez de «salida de tono, por llamarlo de alguna manera» y recordó que identificar a las personas, sean adultos o menores, corresponde a esas dos administraciones, y que solo después la Ciudad Autónoma asume la tutela. Si la identificación es estatal, el recuento también debería serlo. Ahí empieza el problema.
Hay quien lee el episodio al revés y sostiene que el Ejecutivo central intenta cargar sobre el Gobierno de Ceuta una responsabilidad que no le corresponde. La controversia no es técnica: es una pelea por ver quién queda retratado cuando la cifra no cuadra.
Cincuenta días sin la cifra de personas que hay en Ceuta
El dato que ambos bandos eluden es el más simple: cuántas personas hay en la ciudad. El propio Vivas lo puso encima de la mesa al reprochar que el Gobierno no sepa decir cuántas han llegado en 50 días. Sin un número oficial, cualquier discusión sobre traslados, plazas o financiación se mueve en el aire.
El mecanismo tiene además un requisito poco conocido: para derivar a los presuntos menores a la Península es imprescindible que lo solicite la Ciudad Autónoma. Sin esa petición, el dispositivo no se activa.
Qué puede pasar ahora
Es probable que el forcejeo se desplace al detalle técnico: cuántos traslados, con qué financiación y quién asume la tutela. Pero con lo que hay sobre la mesa, nadie debería apostar a que la cifra llegue antes que la próxima frase con gancho.