El audio que ha dividido España: ¿de dónde sale ese acento?
Un audio de apenas unos segundos ha desatado una batalla dialectal en las redes. El protagonista, un hombre que narra con crudeza escatológica sus labores en el campo, ha generado un debate que trasciende lo lingüístico: ¿es un acento o una deformación del castellano? ¿Un tesoro etnográfico o un lastre para la imagen del país?
La polémica empezó con una pregunta inocente: «¿De dónde cojines es ese acento infernal?». Las respuestas no se hicieron esperar. Desde Dos Hermanas (Sevilla) hasta las sierras de Málaga, pasando por el triángulo Tocina-Arahal-Marchena, los usuarios de redes sociales se afanaron en localizar el origen exacto. La discusión, más propia de un congreso de dialectología que de un foro digital, ha puesto sobre la mesa un mapa lingüístico que muy pocos conocían.
Un mapa que no es el que parece
Para situar el debate, algunos usuarios recurrieron al clásico mapa de ceceo, seseo y distinción del español de Europa. Pero pronto saltaron las objeciones: «Ese mapa es incorrecto», advirtió un andaluz. «El ceceo real es mucho más reducido y va en retroceso; en la costa de Granada o Almería no existe». La geografía lingüística, al parecer, es más caprichosa que los atlas: en pueblos separados por un río se habla distinto, y las variaciones dentro de una misma provincia son tan grandes como las distancias que las separan.
La cosa se complica cuando se cruzan datos históricos: del latín al español hubo un proceso de «dicción incorrecta», como recordó un participante. Así que el debate no es solo sobre pureza, sino sobre la evolución natural de una lengua que se escribe con los sonidos de quienes la hablan.
Del cateto al premio Nobel: la doble vara de medir
Si algo ha quedado claro es que el juicio sobre un acento rara vez es neutral. «Que horror ser supuestamente compatriota de gente con esa dicción», escribió alguien. Otro, más radical, propuso un impuesto por catetismo. Frente a ellos, quienes recuerdan que de Andalucía salieron dos premios Nobel y casi toda la generación del 27. «Todos los acentos tienen su encanto», sentenció un usuario. «Lo que queda feo es el cateto, no el acento».
La discusión se ha convertido en un espejo de las tensiones sociales: la clase, la educación, el territorio. Mientras unos ven en ese habla una variante legítima y rica, otros la consideran un síntoma de falta de formación. El audio, al final, no solo ha servido para localizar un pueblo, sino para que cada cual se sitúe a sí mismo.
La conclusión provisional es que el acento pertenece al triángulo que forman las localidades sevillanas de Tocina, Arahal y Marchena, según el análisis más fino de los participantes. Pero, como advierte un veterano del foro, los mapas dialectales se escriben con tiza y se borran con cada generación.
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