Un salario de 30.000 euros deja en España 24.000 en impuestos
España no tiene un problema de salarios: tiene un problema de Estado. Para un sueldo de 30.000 euros, el coste fiscal en España ronda los 24.000 frente a los 7.000 en Estados Unidos. Más de un 300% de diferencia con la misma factura laboral.
Hay quien replica que aquí sanidad y educación son “gratuitas”. Solo que alguien las paga: el trabajador, vía retenciones y cotizaciones. Lo que se discute es cuánto cuesta esa prestación y qué parte recae sobre el asalariado.
La cuestión de fondo desemboca donde siempre: el empresario no es el único que explota. Para una corriente, el mayor extractor de valor del trabajo es el Estado, con una estructura que algunos cifran en más de tres millones de empleados públicos y medio millón de políticos. Cifras discutidas, pero que apuntan en la misma dirección.
Otra lectura recuerda que quitar impuestos no garantiza mejores salarios: si hay mano de obra barata, el ahorro se lo queda la empresa. Pero si contratar resulta tan caro, la creación de empleo se vuelve casi imposible.
Mientras la presión fiscal no baje, los salarios netos seguirán perdiendo pulso con EE.UU. A menos que el Estado adelgace. O que el trabajador acepte vivir con menos, que no parece el plan.