260 ayuntamientos frente a las movilizaciones antirracistas por Ceuta
La batalla por el relato de Ceuta deja los tuits y se echa a la calle. Colectivos sociales, sindicales y políticos han convocado concentraciones antirracistas en toda España para el 2 de septiembre, en respuesta directa a las manifestaciones organizadas por la Federación Española de Municipios y Provincias. La fecha no es casual: coincide con el Día de Ceuta, que su presidente, Juan Vivas, describe como «el momento más difícil de su historia reciente».
El boquete institucional por el que se cuela el malestar
Más de 260 ayuntamientos han confirmado su adhesión oficial a las protestas de la FEMP, con la Comunidad de Madrid a la cabeza y más de una veintena de llamamientos. La maquinaria municipal, en otras palabras, se ha puesto en movimiento. Nunca antes un conflicto migratorio local había logrado activar a tantos gobiernos locales a la vez.
Dos calles, dos relatos
Un sector interpreta las contramanifestaciones como un intento de bloquear la protesta pacífica; el otro las defiende como un cordón sanitario frente a un discurso que consideran xenófobo. La palabra «fascista», lanzada desde ambos lados, ha quedado vacía de contenido. No han faltado referencias a la guerra civil, síntoma de hasta dónde llega la temperatura retórica.
Queda por ver si el 2 de septiembre se impone el pulso entre una y otra convocatoria o si ambas acaban retroalimentándose. Lo único seguro es que el coste político de Ceuta ya no se mide solo en llegadas o en horas de tensión fronteriza, sino en la capacidad de las instituciones para no convertirse en altavoz del choque.