Pasarela al RETA: cuando el mutualista llega con los deberes hechos y el autónomo paga el pato
La posibilidad de que los mutualistas (abogados, arquitectos, etc.) se pasen al RETA aportando su capital acumulado ha abierto una brecha entre autónomos de toda la vida y quienes optaron por mutualidades con cuotas más bajas. Las cuentas no cuadran: mientras unos pagaron décadas la cuota plena del RETA, otros ahora acceden a pensiones contributivas con aportaciones históricas mucho menores. ¿Debería un mutualista con 25 años cotizando 100-300 euros al mes recibir la misma pensión que un autónomo que pagó 400 euros mensuales?
El cálculo que divide: ¿300 euros o 1.200?
La discrepancia surge de la interpretación del canje. Quienes critican la pasarela aseguran que los mutualistas obtendrían pensiones de apenas 300 euros si no tocan su capital. Sin embargo, si se consume el capital acumulado (entre 150.000 y 250.000 euros), la pensión estimada asciende a 950-1.200 euros mensuales. Es decir, el resultado depende de si el mutualista prefiere preservar el capital para herencia o destinarlo a su jubilación. En cualquier caso, para el autónomo que ha pagado cuotas elevadas toda su vida, la equiparación resulta injusta: «Había unas reglas del juego ya de por sí injustas, ellos podían elegir y nosotros no».
El fondo del problema: un sistema que no aguanta
Más allá de la polémica entre colectivos, hay un consenso tácito: la Seguridad Social camina hacia la insostenibilidad. Como señala un análisis, «el problema no es si entran los mutualistas, es que no hay un misto a repartir». Con la pensión mínima contributiva en 936 euros (2026) y la no contributiva ya por encima de 700, la diferencia apenas compensa el esfuerzo contributivo de décadas. Algunos autónomos veteranos se plantean si merece la pena seguir cotizando, cuando la no contributiva está a la vuelta de la esquina.
La trampa de la solidaridad mal entendida
La pasarela no es más que un episodio de un sistema que lleva años tirando de deuda y presupuestos generales para cuadrar las cuentas. Mientras los autónomos de toda la vida se sienten agraviados, los mutualistas defienden su derecho a trasladar lo ahorrado. La ironía es que, en el horizonte de 15-20 años, probablemente ninguno cobre la pensión que hoy imaginan. Como apunta una voz del debate: «Nos echan a pelear como a niños por una piruleta, mientras arriba se ríen».
El conflicto no se resolverá con parches: el modelo de reparto necesita una reforma estructural, o acabaremos todos, mutualistas y autónomos, con la misma pensión no contributiva y la misma cara de decepción.