Churros a precio de caviar: el desayuno español ya es un artículo de lujo
La escalada de precios ha llegado al desayuno. Lo que era un ritual barato y cotidiano, el café con leche y los churros, se ha convertido en un gasto que muchos ya consideran un lujo. Los datos que circulan estos días apuntan a que el desayuno típico español, el llamado «desayuno Paco», supera ya los 4-5 euros en muchos bares, y en las ciudades grandes, los churros con chocolate se pagan a 5-6 euros.
¿Cuánto cuesta ahora un desayuno en un bar?
En Madrid, un café con barrita o churros ronda los 2,80-3 euros, pero si añadimos chocolate, la factura sube a 5-6 euros. Un caso reportado: 4,80 euros por un café con un pinchito de tortilla con gulas y gambas. Otro usuario cuenta que pidió 3 euros de churros y le dieron cuatro unidades en una bolsa diminuta. Los menús del día también se han encarecido: un bar que mantenía el menú a 11,75 euros lo ha subido a 12,5, mientras que en la zona los menús ya rondan los 16-17 euros.
El cacao, el nuevo lujo
El chocolate y el azúcar fueron productos de lujo en su momento, y ahora parece que volvemos a esa época. El cacao se ha disparado, y los productos que lo contienen son cada vez más caros. Un análisis apunta que los productos de cacao son baratos por el poco cacao que llevan y la abundancia de azúcares y grasas, pero el precio del cacao en sí ha subido. La vainilla natural también es cara, y los productos que la imitan usan aditivos.
Posturas: ¿culpa del gobierno, de la inflación o del estilo de vida?
Las explicaciones son variadas. Hay quien culpa al socialismo y a la hiperinflación, otros señalan la impresión de dinero, y no falta quien propone el ayuno intermitente como solución: saltarse el desayuno ahorra dinero y, según algunos, es más saludable. También hay quien recuerda que en los años 90 se prometía que el futuro sería más barato, y ahora vemos que no. El churrero de un barrio culpó a Putin de la subida del aceite de girasol, una anécdota que ilustra cómo se busca un culpable externo.
Lo cierto es que desayunar fuera de casa se ha convertido en un lujo. Con estos precios, el «desayuno Paco» ya no es para todos. La pregunta es si esta tendencia se revertirá o si el desayuno tradicional pasará a ser un recuerdo de otra época.