Muy buenas:
Yo tengo dos colecciones de monedas separadas de las demás.
La primera con monedas de céntimo, dos céntimos y cinco céntimos. Todas sin circular (si no, no merece la pena guardarlas). Las tengo en un tarro de vidrio con cierre hermético (de esos de alambre de acero en la tapa con una junta de goma que deja el contenido cerrado herméticamente) que compré en un todo a 100. Yo creo que cualquier tarro vale.
El cobre que las recubre, porque por dentro son de hierro, como los pfenning de marco alemán a los que copian, se oxida muy rápidamente llegando a formar un óxido de tonalidad verde que se carga la moneda. Por ello junto a las monedas tengo un mártir de oxidación en contacto con ellas. Limaduras de cinc. Antes de oxidar al cobre el oxígeno contenido en el tarro oxidaría el cinc que tiene un potencial de oxidación mayor. De todas maneras, si el tarro está bien cerrado no se oxida nada. Yo lo abro cada poco para meter monedas nuevas y están como el primer día.
Las de plata, que son las que os interesan, las tengo en una caja de plástico, ni siquiera es totalmente hermética. Me parece que era de guardar Ferrero Rocher, no os digo más. Luego dentro las tengo separadas por modelos en cajas de tarjetas de visita. La única protección son bolsitas de gel de sílice (silica gel) de esas que vienen en zapatos, bolsos y demás. Para mantener el contenido seco.
Jamás deben limpiarse las monedas. Sólo, y es importante, quitarles la grasilla de los dedos antes de almacenarlas. Es muy corrosiva. He visto piezas magníficas estropeadas con la mancha zain de las huellas dactilares de un dueño descuidado.