Liberar suelo y bajar impuestos: plan contra el precio de la vivienda
El problema de la vivienda centra un debate con recetas que no coinciden. La propuesta que lo abre parte de un diagnóstico simple:
sin suelo no se puede construir, y el suelo disponible tarda demasiado en pasar de rústico a urbanizable. Sobre esa base se despliega una batería de medidas que toca suelo, impuestos, hipotecas, herencias y fianzas de alquiler. Su autor lo resume así: o se arreglan varias cosas a la vez, o no se arregla ninguna.
Suelo urbanizable y el 20-25% de impuestos que va en cada vivienda
La primera pieza es la oferta. Liberar suelo urbanizable y agilizar los trámites para convertir rústico en urbanizable aparecen como condiciones previas: si una población crece, no puede esperar años a que se desbloquee el suelo.
La segunda es fiscal.
Entre el 20% y el 25% del coste de construir una vivienda se va en impuestos, según el cálculo que maneja la propuesta. En la compraventa, el papeleo —el ITP, que según la comunidad autónoma roza hasta el 10%, actos jurídicos, notarías, registros y tasaciones— se lleva en torno a otro
15% o 20% del presupuesto. Para primera vivienda se pide un ITP simbólico o directamente cero. La
Ley de Vivienda, aprobada por el PSOE, aparece señalada como la gran responsable: se le atribuye haber protegido la ocupación y haber dejado al propietario sin herramientas.
Fondos, stock público e hipotecas: tocar la demanda y el riesgo
Aquí el paquete se vuelve más intervencionista. Se plantea prohibir que las viviendas acaben en manos de compradores de fuera de España con salarios superiores y limitar la entrada de grandes fondos inmobiliarios.
En paralelo, la mirada se dirige al mayor tenedor del país.
La Sareb acumula miles de viviendas y parcelas paradas, según sostiene la propuesta, mientras se invoca la emergencia habitacional; la receta es liberarlas, subastarlas o destinarlas de inmediato a alquiler o compra asequible.
Para las hipotecas se pide congelar el tipo de referencia: Euríbor del momento más diferencial pactado, fijo durante toda la vida del préstamo. El argumento es que el banco cubra el riesgo en los mercados interbancarios en lugar de trasladar el shock al bolsillo del hogar.
Herencia, fianza y alquiler: el frente doméstico
El impuesto de sucesiones y donaciones entre padres, hijos, cónyuges y hermanos se propone al
0%, sin recargos por recibir varias propiedades en una misma herencia. El razonamiento: no se puede tributar dos veces por un patrimonio que ya pagó impuestos.
En alquiler la batería es larga. Acta de entrada con fotos y vídeo, acta de salida que distinga el desgaste por uso ordinario —intocable— del mal uso, que sí se descuenta con factura oficial. Devolución en un máximo de
15 días y un interés de demora del
20% mensual si se retiene sin justificar. Averías graves sin reparar en
7 días permiten descontar de la renta. Y el 100% del alquiler deducible en el IRPF.
Del 30% de vivienda protegida al 1% actual
El dato que un participante saca a relucir, sin fuente, es histórico: en la época de Franco
el 30% de las viviendas eran de protección oficial y un obrero podía pagarlas con tres o cuatro años de sueldo íntegro. Hoy el porcentaje se queda, según él, en el
1%. No es nostalgia; pide comprobar cuánto se ha estrechado ese colchón.
Las réplicas: solo oferta y demanda, o cambiar el sistema
No hay acuerdo. Una corriente reduce todo a oferta y demanda —construir más o reducir la demanda— y considera que lo demás son puertas al campo. Otra sostiene que el origen es
ético antes que técnico. Aparecen también recetas como expropiar la vivienda, sacar al político del proceso o salir del euro. Y una sospecha transversal: los que prometen solucionarlo son parte del problema.
Con este cuadro, la previsión que se desprende de la propuesta es que ninguna medida llegue sola a su objetivo: si se aprueban juntas, el efecto podría notarse; si se trocean, lo probable es que el precio aguante donde está.