200 euros por hijo sin límite de renta: el regalo electoral que pagaremos todos
La propuesta de entregar 200 euros por hijo sin importar el nivel de renta ha llegado en plena negociación de presupuestos. Con elecciones el año próximo, la lectura política es inmediata: un partido que ve cómo se le escapan las encuestas recurre al dinero público para intentar revalidar el voto. La cuestión es quién acabará asumiendo la factura.
El escepticismo domina el análisis. Hay quien lee la medida como un intento del PSOE de comprar votos con fondos del Estado. Además, la falta de filtro de renta la convierte en un subsidio mal dirigido: también llegará a hogares que no lo necesitan, lo que complica su encaje en la disciplina fiscal. Si el partido gana las elecciones, añade una corriente crítica, ya nos lo cobrará en impuestos; si pierde, el marrón será para el próximo Ejecutivo.
Un cheque para todos, incluso para quien no lo necesita
La ausencia de umbral de renta convierte la medida en una suerte de renta universal por hijo. Eso dispara su coste y la priva de cualquier justificación redistributiva. La ironía no se le escapa a nadie: justo cuando el debate público insiste en la necesidad de focalizar las ayudas, llega una propuesta que reparte sin preguntar.
La medida se parece más a una respuesta táctica que a una política de familia pensada. El timing electoral lo delata. Y, como suele ocurrir en estos casos, la factura no la paga quien promete, sino quien la recibe. A remar, que la fiesta se paga después.