Asesinato para heredar: qué pasa con el dinero tras el crimen
Una joven y su pareja habrían acabado con la vida del padre de ella en Estados Unidos y, después, habrían contado los hechos entre risas. El móvil que se les atribuye es económico: quedarse con el patrimonio familiar. Nada está juzgado en firme. El episodio ha reabierto una pregunta que no se resuelve igual a un lado y otro del Atlántico.
¿Puede un asesino quedarse con la herencia de su víctima?
En España, no. La normativa es tajante: quien asesina a una persona queda fuera de su herencia. El asunto se complica cuando el proceso sigue abierto y todavía no hay condena firme, que es justo el limbo en el que se mueven los casos citados. En Estados Unidos la regla es menos uniforme y depende de cada estado, lo que deja el dinero en el aire durante años. Ahí está el incentivo del que se habla.
El caso español y las revisiones de condena
El patrón no es nuevo. Quienes siguen estos episodios traen a la memoria uno reciente en Murcia: una mujer y su pareja, un hombre de origen colombiano, habrían matado a los padres de ella para quedarse con la herencia. Se habla de cadena perpetua y, sobre todo, de lo que viene después: revisiones que podrían dejar la calle libre en cinco u ocho años. Parte de la conversación pública ha derivado hacia generalizaciones sobre el origen de los implicados que no guardan relación con los hechos.
Tras el ruido queda la cifra que descoloca. En España, quien mata para heredar no hereda. En Estados Unidos la respuesta sigue abierta, y ahí el caso deja de ser una historia de sucesos para convertirse en un problema de dinero.