EEUU avala las pretensiones marroquíes sobre Ceuta y Melilla
El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha respaldado una resolución que considera a Ceuta y Melilla como “territorio jovenlandés”, un paso más en la estrategia de la Administración Trump de apoyar las reivindicaciones territoriales de Marruecos. La medida, aunque no vinculante, se suma al reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y alinea a Washington con los intereses de Rabat en un momento de máxima tensión diplomática entre España y Estados Unidos.
El contexto de debilidad española
La resolución no surge en el vacío. El gobierno de Pedro Sánchez ha hecho del enfrentamiento con la Casa Blanca una seña de identidad: condena reiterada a Israel, rechazo a la intervención militar en Irán y negativa a elevar el gasto en defensa al 5% del PIB. Este distanciamiento ha sido aprovechado por Marruecos, que ha consolidado su alianza con Israel y Estados Unidos. Un artículo del digital israelí Ynet Global apunta incluso a que Netanyahu podría ayudar a Rabat a “recuperar su norte”, es decir, Ceuta y Melilla. La debilidad diplomática española se combina con un creciente activismo marroquí respaldado desde Washington.
Argumentos históricos frente a realpolitik
Los defensores de la españolidad de Ceuta y Melilla esgrimen datos históricos irrefutables: Ceuta es española desde 1640 y cristiana desde 1415, mientras que Melilla es una fortaleza cristiana desde 1497, ambas anteriores a la existencia de Marruecos como estado unificado. Sin embargo, como señalan los analistas más escépticos, los territorios no se controlan por derecho histórico, sino por capacidad de defensa y voluntad política. La inclusión de las ciudades autónomas en el listado del Comité Especial de Descolonización de la ONU sería un primer paso hacia su pérdida sin disparar un solo tiro. La política exterior basada en la “legalidad internacional” se vuelve contra España cuando esa legalidad la dictan sus adversarios.
Consecuencias económicas y estratégicas
Ceuta y Melilla son, pese a su baja renta per cápita y alto paro, mucho más ricas que las regiones marroquíes vecinas. Si pasaran a soberanía marroquí, su PIB se dividiría por siete, según estimaciones del propio debate. Pero la cuestión va más allá de lo económico: perder el control del Estrecho de Gibraltar sería un golpe estratégico de primer orden. En el escenario actual, China observa con interés, y algunos analistas sugieren que una alianza con Pekín podría equilibrar la presión estadounidense. Sin embargo, la falta de una política exterior autónoma y la dependencia de la UE dejan a España en una posición incómoda.
Lo que ningún análisis termina de explicar es si la alianza entre Israel, Marruecos y Estados Unidos tiene la voluntad y los medios para materializar estas pretensiones, o si, como en otras ocasiones, todo quedará en una declaración sin efectos prácticos. La historia reciente del Sáhara Occidental sugiere que las palabras pueden convertirse en hechos cuando el contexto lo permite. Y el contexto actual es el más favorable para Rabat en décadas.
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