Noticia: Ceuta se arruina: “Sin seguridad no hay confianza ni inversión”

Ceuta se arruina: “Sin seguridad no hay confianza ni inversión”
RESUMEN

Ceuta: la crisis migratoria ahoga la economía

La ciudad autónoma de Ceuta sufre un duro golpe económico tras la crisis migratoria de julio. Las pérdidas directas para el sector privado ya superan los 33 millones de euros, y el gasto público extraordinario se acerca a los 80 millones, con previsiones de alcanzar los 153 millones para finales de año. La inseguridad y la incertidumbre paralizan la inversión y el consumo, amenazando la recuperación.

La factura de la emergencia

La crisis migratoria desatada a finales de julio ha dejado una profunda cicatriz económica en Ceuta. Más allá de la cifra de personas que entraron en la ciudad autónoma, el impacto en la actividad comercial, el turismo y el tejido empresarial es palpable. Las primeras estimaciones de la Cámara de Comercio de Ceuta cifran las pérdidas económicas directas acumuladas por el sector privado hasta el 30 de agosto en 33,04 millones de euros. Pero la factura no solo recae sobre los empresarios. El Gobierno de Ceuta calcula que el gasto extraordinario actual ya ronda los 80 millones de euros. Las proyecciones de los servicios de Hacienda de la ciudad autónoma son aún más sombrías, anticipando que el coste total acumulado se disparará hasta los 153 millones de euros para finales de este año. Este incremento se debe, en gran medida, a los servicios de atención a los menores no acompañados llegados durante la crisis, así como a los despliegues extraordinarios de vigilancia, limpieza y servicios sociales.

La presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Arantxa Campos, lo resume con contundencia: "La incertidumbre sostenida paraliza la economía. Y cuanto más tarden en ofrecer un horizonte claro, más difícil será recuperar la confianza empresarial". En la misma línea, Karim Bulaix, presidente de la Cámara de Ceuta, subraya que "la seguridad también es política económica porque sin ella no hay confianza. Y sin confianza no hay inversión, ni turismo, ni consumo". La estabilidad de Ceuta, insiste, es una condición imprescindible para su desarrollo económico, y no solo una cuestión de orden público.

El verano, un motor que se detiene

La crisis ha golpeado con especial dureza en un momento clave para la economía ceutí: el verano. Este periodo es decisivo para la actividad local, donde comercios, bares y restaurantes suelen generar una parte importante de sus ingresos anuales. La suspensión de las fiestas patronales por motivos de seguridad, por ejemplo, supuso la cancelación de 15,72 millones de euros de facturación prevista para el sector servicios, según la Cámara de Comercio.

En este contexto, pequeños negocios y la hostelería han visto cómo su facturación se reducía a la mitad. Diego León Fernández, dueño de la hamburguesería Impacto, calcula pérdidas personales de unos 30.000 euros. Su plan de montar un puesto en la feria para vender patatas asadas se ha visto frustrado; encargó 1.000 kilos que ahora no sabe cómo sacar adelante, a lo que se suma el coste de sus 14 trabajadores y la preparación de la instalación. Ha podido paliar parte del descenso de ventas en su local gracias al reparto a domicilio, que ha aumentado considerablemente, dejando el establecimiento, normalmente bullicioso, casi vacío en horas punta. Jalid Ali Amar, propietario de la hamburguesería Nebil, también recurre al reparto a domicilio como salvavidas, reconociendo que, aunque no ha cerrado ningún día, no ha sido un agosto habitual en cuanto a ingresos.

El balance en el comercio minorista es aún más preocupante, con estimaciones de caídas de ventas de hasta el 70% en los casos más graves. Las empresas han reaccionado conteniendo costes. Siete de cada diez compañías encuestadas por la Cámara de Comercio han tenido que reorganizar o recortar las jornadas de sus plantillas. En el comercio, esta cifra asciende al 85%, y en bares y restaurantes, supera el 90%. Estas medidas, si bien ayudan a contener el gasto, trasladan la crisis al mercado laboral. Arantxa Campos advierte del efecto dominó: "Cuando una empresa vende menos, inmediatamente reduce pedidos a proveedores, aplaza inversiones, limita contrataciones y trata de contener todos los gastos posibles". El objetivo es evitar que una caída coyuntural se convierta en cierres empresariales y destrucción de empleo.

El turismo peninsular también ha sufrido un descenso abrupto, con una caída de la demanda y reservas cercana al 90%. Esto ha afectado directamente a las conexiones marítimas. El grupo naviero Baleària registró en agosto una caída del 30% en el tráfico de pasajeros respecto al año anterior. Las cifras de mercancías de Puertos del Estado aún están pendientes de publicación. Los hoteles han cerrado agosto con una facturación cercana a la mitad. Sin embargo, parte de esta ocupación se ha debido a la presencia de personal del Estado y periodistas cubriendo la emergencia, un colchón que desaparecerá a medida que estos dispositivos se retiren, obligando al sector a enfrentarse a la caída real de visitantes.

Los taxistas, con 121 vehículos en la flota, no han notado un frenazo, sino una sustitución de clientes. Han pasado de llevar turistas a policías, políticos y periodistas. Sufien, que comparte licencia con Anuar, relata que el último mes ha sido frenético, con más viajes que otros agostos, pero temen el futuro cuando la presencia de medios de comunicación disminuya.

En el sector de la alimentación, el incremento repentino de la población en las calles exigió un esfuerzo logístico extraordinario a los supermercados para garantizar el suministro y evitar roturas de stock de productos básicos. Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, señala que las cadenas aumentaron alrededor de un 10% sus plantillas mediante traslados urgentes desde la Península, además de incorporar seguridad adicional y reforzar la coordinación con ONG.

El sobreesfuerzo en personal también ha condicionado las cifras de empleo de agosto. Arantxa Campos califica los datos de este mes como un "espejismo estadístico", ya que de los 303 contratos adicionales registrados respecto a julio, 290 fueron temporales y responden a contrataciones extraordinarias en seguridad privada, limpieza y otros servicios relacionados con la crisis.

Un golpe a la reputación y la inversión

Más allá de las pérdidas inmediatas, la crisis migratoria ha infligido un severo daño a la reputación de Ceuta y a su capacidad para atraer inversiones. La Cámara de Comercio ha cifrado en 170,1 millones de euros el perjuicio sobre la imagen exterior de la ciudad, la confianza empresarial y su potencial para captar nuevos negocios. Esta cifra es un golpe considerable para una ciudad que, durante el último lustro, ha intentado diversificar su perfil económico, alejándose de la dependencia de las actividades tradicionales vinculadas a Marruecos.

La economía de Ceuta es intrínsecamente pequeña, reflejo de su territorio de apenas 18 kilómetros cuadrados y su población de 83.000 habitantes. El Producto Interior Bruto (PIB) de la ciudad se situó en 1.923 millones de euros en 2024, con un crecimiento real del 1,1%, la tasa más baja de España junto con Melilla. El PIB per cápita, ese año, superaba escasamente los 23.200 euros, casi un 50% menos que el de Madrid.

El mercado laboral evidencia otra de las debilidades estructurales. En el segundo trimestre de este año, la tasa de actividad se situó en el 69%, pero el desempleo superó el 22%, casi 13 puntos porcentuales por encima de la media nacional. La ciudad cuenta con una población dispuesta a trabajar, pero una economía con dificultades para generar suficientes oportunidades.

La estructura empresarial tampoco ofrece un gran margen de maniobra. El Directorio Central de Empresas del INE muestra que Ceuta cuenta con casi 3.900 empresas activas, de las cuales la mitad no tiene asalariados y poco menos de un tercio opera con uno o dos empleados. Respecto a su vínculo financiero con Marruecos, Arantxa Campos señala que, tras el cierre comercial de 2020, la economía ceutí se centra ahora en el mercado local, el turismo español y la economía digital, especialmente en el sector del juego online, beneficiado por las condiciones fiscales del Régimen Económico y Fiscal.

La crisis migratoria ha supuesto pérdidas directas de 33,04 millones de euros para el sector privado de Ceuta hasta el 30 de agosto.

El gasto público extraordinario se acerca a los 80 millones de euros, con previsiones de alcanzar los 153 millones a finales de año.

La suspensión de las fiestas patronales supuso la pérdida de 15,72 millones de euros en facturación prevista para el sector servicios.

La Cámara de Comercio cifra en 170,1 millones de euros el perjuicio sobre la imagen exterior de Ceuta y su capacidad de atraer inversiones.

El PIB de Ceuta en 2024 fue de 1.923 millones de euros, con un crecimiento real del 1,1%.

Datos clave
  • La crisis migratoria ha supuesto pérdidas directas de 33,04 millones de euros para el sector privado de Ceuta hasta el 30 de agosto.
  • El gasto público extraordinario se acerca a los 80 millones de euros, con previsiones de alcanzar los 153 millones a finales de año.
  • La suspensión de las fiestas patronales supuso la pérdida de 15,72 millones de euros en facturación prevista para el sector servicios.
  • La Cámara de Comercio cifra en 170,1 millones de euros el perjuicio sobre la imagen exterior de Ceuta y su capacidad de atraer inversiones.
  • El PIB de Ceuta en 2024 fue de 1.923 millones de euros, con un crecimiento real del 1,1%.
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