El caso Esther López llega a juicio con pruebas clave sin resolver
El caso Esther López se dirige hacia el juicio con más incógnitas forenses abiertas que certezas cerradas. La Audiencia Provincial de Valladolid ha admitido una batería de pruebas que la jueza de instrucción había rechazado durante cuatro años, y la vista se sitúa a pocos meses de distancia, con febrero como mes probable. La defensa del principal acusado, Óscar Sanz Moreno, sostiene que no hay indicios concluyentes. La acusación sostiene que atropelló a Esther con su T-ROC en la calle Dos de Traspinedo. Y en medio de todo, un faro desaparecido, un informe del ERAT cuestionado en la letra pequeña y una fiscal jefe que ya ha rebajado el relato más incriminatorio.
Qué pruebas ha admitido la Audiencia antes del juicio
La Audiencia ha autorizado diligencias que la defensa venía reclamando desde la fase de instrucción: las grabaciones de las cámaras instaladas en los arneses de los perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil, el estudio de la fauna salvaje de Traspinedo y el rastro de pajas, arena, tierra, piedrecillas y excrementos localizados en la ropa de la víctima. El detalle importa porque estrecha el cerco sobre la propia investigación: si la Guardia Civil confirma que analizó esas muestras y las comparó con las de otros puntos —calle Uno, calle Dos, calle Pimpolladas, el chalet del investigado—, estará admitiendo que no entregó informes oficiales al juzgado. Si responde que nunca las cotejó, admite haber omitido diligencias elementales. En cualquiera de los dos escenarios, sale perdiendo.
El faro desaparecido del T-ROC que verá el jurado
El T-ROC del acusado fue requisado el 6 de abril de 2022. Desde entonces, según la defensa, el vehículo presenta desperfectos que no tenía al entrar en el depósito y le falta un faro. El juzgado no ha ordenado ninguna investigación al respecto. El faro no está a disposición de la justicia y los peritos de la defensa nunca pudieron examinarlo. La incógnita que sobrevuela la causa: ¿cómo se convence a un jurado popular de que ese coche atropelló a alguien si una pieza clave del vehículo no se puede inspeccionar ni se sabe dónde está?
Los 30 minutos que sostienen toda la acusación
La UCO sitúa a Esther en la calle Dos hacia las 3:26 y el atropello a unos 45 km/h sobre las 3:30, después de que otra persona se bajara del coche en La Maña a las 3:19. En ese hueco, según el relato, Óscar y ella habrían ido al chalet, discutido y él habría vuelto con el vehículo a atropellarla. La fiscal jefe de Valladolid, Soledad Martín, ya se desmarcó del apartado sobre la agresión previa en su escrito de acusación. Sin esa agresión, el relato se deshilacha: dos personas que se cruzan, un atropello y un cuerpo trasladado. Ni la fiscalía sostiene la primera pieza.
El exnovio que no aparece en el relato oficial
Otra arista que la defensa piensa agitar en la vista: el exnovio de Esther. Según las informaciones que circulan, la había agredido previamente y quiso volver con ella días antes de la desaparición. No está claro si llegó a declarar ante la Guardia Civil ni por qué no fue investigado. Que una persona con antecedentes de agresión a la víctima quede fuera del relato oficial es un flanco que la acusación tendrá difícil de tapar cuando se abra el turno de preguntas.
Cuando la UCO archiva por falta de pruebas
El precedente de Sheila Barrero no invita al optimismo acusatorio. Allí, el informe final de la UCO que señalaba a un sospechoso no pasó el filtro de meras sospechas, y la causa se archivó. En el caso Asunta, en cambio, el jurado trabajó con un objeto del veredicto desglosado en trece apartados, pregunta a pregunta. Algo así espera ahora al caso Esther López: un cuestionario donde el tribunal deberá decidir si hay indicios que razonen cada tramo del relato. Si la respuesta a la mayoría es que no, la condena se complica.
Con estas piezas sobre la mesa, la resolución dependerá menos de lo que se sabe a ciencia cierta y más de cuánto aguante el relato oficial ante preguntas que nadie ha querido formular hasta ahora. El faro sigue perdido. Febrero, según la previsión que se maneja, llega igual.