El barril físico a 141$ y el de papel a 108$: la prima de Ormuz
Un barril de crudo vale 141 dólares si hay que entregarlo de verdad y en torno a 108 si solo existe como contrato. Esa brecha de más de treinta dólares entre el Brent con fecha de entrega y los futuros no mide optimismo ni pesimismo sobre la guerra: mide cuánto cuesta conseguir un cargamento que salga del Golfo Pérsico. Con el estrecho de Ormuz cerrado, la discusión ha dejado de ser una noticia de geopolítica para convertirse en un problema de inventario, de gasóleo y de cesta de la compra.
El diagnóstico que se repite desde hace meses es siempre el mismo: el mercado de contado está en modo pánico, los refinadores no encuentran barriles con la rapidez suficiente y pocos operadores con memoria recuerdan una prima semejante entre el crudo físico y el financiero. Mientras, la gasolina en Estados Unidos se paga de media a 4,40 dólares por galón, máximo desde finales de mayo, con Illinois y Michigan rondando los 4,99.
Ormuz: peaje del 10% y 73.000 millones al año
Irán planea introducir un arancel del 10% a todos los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz. La cifra que se maneja es de 73.000 millones de dólares anuales, suficientes para compensar las sanciones y cubrir los daños de la guerra. La respuesta diplomática no se ha hecho esperar: el Reino Unido convocó a representantes de unos 40 países y un funcionario británico confirmó que la planificación militar está en marcha, con operaciones de barrido de minas incluidas y una nueva reunión prevista para la semana siguiente.
Mientras, la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de Estados Unidos se situaba a principios de 2026 en unos 415 millones de barriles, poco más de la mitad de su capacidad máxima de almacenamiento, entre 700 y 727 millones. La aritmética que se ha hecho pública a partir de ahí tiene un punto de comedia: Washington sostiene que podría liberar entre 300 y 400 millones de barriles —comprados en su día a precio irrisorio y ahora mucho más caros— pero resultan ser los mismos que ya tiene guardados. El desglose completo, partida a partida, con las fechas de cada ronda de rellenado, deja un diferencial que sorprende.
El presidente de la Asamblea del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, resumió la situación con una pregunta que circula por todas partes: ¿puede la Reserva Federal abrir el estrecho de Ormuz o producir un barril de petróleo más subiendo los tipos de interés?
El efecto dominó: fertilizantes, diésel y un petrolero secuestrado
El golfo no exporta solo crudo. Los fertilizantes se han multiplicado por dos y medio y hay países como Qatar que ya han dejado de exportar, porque para producirlos hace falta gas y el gas también se ha encarecido. La escasez de aceite de silicona y de amoníaco ha llegado hasta la fabricación de anticonceptivos en India, que depende de esas materias primas. El gasoducto TurkStream, que abastece a Europa del Sur y del Este, registró un nuevo ataque con tres drones de ala fija contra una estación de compresión: fue repelido y no se informó de daños.
En el capítulo de rutas marítimas, el petrolero Kavomaleas —atacado y con incendio a bordo— acabó secuestrado. Un organismo de vigilancia marítima sitúa el ataque a las 22:45 del 19 de julio; la señal AIS lo colocaba cerca de Omán a las 2:00 del 20 de julio, y las imágenes del satélite Sentinel-2, tomadas a las 6:46 del 21 de julio, lo mostraban junto a la isla iraní de Larak. En paralelo, el veto ruso a la exportación de ácido sulfúrico —casi todo destinado a Kazajistán, el mayor productor mundial de uranio— amenaza con recortar la producción del mineral.
La lista de daños colaterales locales no es menor. En el mercado de contado los cargamentos se pelean en subastas y, según los cálculos que se comparten, a España ya le han birlado varios barcos de gas licuado. En Francia, alrededor del 10% de las estaciones de servicio sufre escasez, sobre todo en la red de TotalEnergies, y el presidente Emmanuel Macron ha exigido una movilización total del Gobierno para garantizar el suministro y contener los precios. En Alemania, China o Estados Unidos la preocupación es la misma: quién consigue el próximo cargamento y a qué precio.
¿Por qué el petróleo futuro no se dispara si el físico está a 141$?
Porque alguien está poniendo techo. Ese es, al menos, el diagnóstico que más se repite: cada vez que el barril se ha acercado a los 120 dólares, han entrado miles de órdenes de venta para devolverlo abajo. El precio debería estar bastante más arriba según esas cuentas, pero mantenerlo contenido tiene una función concreta: mientras el carburante siga pareciendo asumible, la demanda no se frena y los inventarios se vacían sin que nadie note el desabastecimiento hasta que ya es tarde para reaccionar.
De ahí sale el argumento más incómodo de todo el análisis: rebajar impuestos para abaratar el carburante, como se hace en España, mantiene el consumo con total normalidad y agrava el problema, porque no hay oferta suficiente para todos los países que saldrán a comprar a los mercados mundiales. La conclusión que se extrae es que se puede pasar de un diésel asumible a una restricción total sin atravesar la fase intermedia de encarecimiento progresivo. El escenario que se dibuja a continuación incluye hambrunas entre las clases más pobres de Occidente y el cierre, de la noche a la mañana, de buena parte del tejido empresarial privado.
Irán, según lo que se cita, estaría dispuesto a mantener el estrecho cerrado hasta que termine la era Trump: dos años y medio más. Y todo, se repite, depende de lo que haga Rusia.
De la covid al hantavirus: el mismo guion con otro virus
La pandemia sigue ahí en el fondo del asunto, aunque el escenario de la conversación haya cambiado. En julio, según el boletín del Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas, se detectaron 65 casos por cada 100.000 habitantes en atención primaria, y las dos variantes bautizadas como Stratus y Nimbus llegan con dolor de garganta como síntoma principal: nada grave, pero con gente tocada incluso con temperaturas cálidas.
El hantavirus ha ocupado el hueco mediático. El análisis más técnico que circula insiste en que es un virus poco eficiente entre humanos: se concentra en vías respiratorias bajas y sistema circulatorio, no genera carga masiva en nariz y garganta y por tanto no se expulsa al hablar. Otras corrientes de análisis ven en el nuevo relato un ensayo previo, con la población inmunodeprimida como supuesto legado de 2021 y el hastío como caldo de cultivo, y lo describen como un Pedro y el lobo deliberado. Ninguna de estas hipótesis está respaldada por pruebas públicas.
En el plano sanitario más duro, el brote de ébola registró 1.250 muertos en agosto, frente a los 300 acumulados que se citaban para el último año, un salto que sí está sobre la mesa. Y detrás de todo, la sensación expresada sin ambages: la sociedad está zombificada y no reaccionará hasta ver las estanterías del supermercado vacías.
Francia sin primer ministro y una Europa al borde
La política se lee con la misma lógica de colapso. En Francia, el primer ministro presentó su dimisión apenas un mes después de formar gobierno, nadie más se postuló para el cargo y acabaron obligando a Lecornu a volver a asumirlo, con un plazo hasta el miércoles para pactar un ejecutivo estable. Si fracasa, elecciones y Macron como último cartucho. La interpretación mayoritaria no es institucional sino de huida: alguien ha visto el informe de lo que viene y prefiere largarse antes que comerse el marrón.
Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos escala el despliegue militar en ciudades demócratas y califica las manifestaciones de Portland como ataque terrorista organizado, mientras el Congreso aprobaba por 262 votos frente a 159 una ley de sanciones contra Rusia e Irán que lleva el nombre del fallecido senador Lindsey Graham y que autoriza aranceles de hasta el 100% a los cinco principales compradores de energía rusa. La Sección 219 de la ley de autorización de defensa fusiona las cadenas de suministro militar de Estados Unidos e Israel, algo que algunos exlegisladores advierten que sobrevivirá a cualquier presidencia.
En la cumbre de los BRICS, el primer ministro indio interrumpió su discurso al detectar malestar en el presidente chino. Sobre un posible ictus se ha especulado mucho y no hay confirmación oficial alguna.
Asteroide 3I/Atlas, profecías y pan y circo
No todo es crudo. El cometa interestelar 3I/Atlas se ha convertido en un fenómeno de masas, con vídeos analizando su forma, su composición y la coincidencia del cierre temporal de instalaciones de la NASA. Se llega a afirmar que el objeto está recubierto de materiales de fabricación industrial, una afirmación sin ningún respaldo científico. A eso se suman las profecías de J. J. Benítez sobre un asteroide que acabaría con 1.200 millones de personas para 2027, las señales en el Sol de Nostradamus y todo un catálogo de desastres encadenados. Quienes lo siguen lo califican abiertamente de pan y circo, con una diferencia: el circo, esta vez, tiene precios.
Entre el gráfico del crudo y el duelo personal
Junto a las cifras de inventarios, la conversación sostuvo durante semanas un duelo real que cualquiera con edad para haber cuidado a un enfermo reconoce: el cáncer terminal de una hermana de 56 años, la sedación paliativa, la misa con coral y el Ave María, las rosas recogidas de una corona para llevarlas a otra tumba. Nada de épica y nada de aspavientos: el relato de esa pérdida se entremezcló con los análisis de la reserva de crudo y con la incertidumbre sobre si habrá futuro para los hijos. Al final, una frase que resume mejor que cualquier informe el ánimo de estas semanas: disfrutad de los vuestros mientras podáis.
Con Ormuz cerrado, la reserva estadounidense a media capacidad, un diferencial entre el crudo físico y el financiero que nadie con memoria recuerda y una prima de riesgo que ya se cotiza en barriles, la pregunta ha dejado de ser si el precio subirá. La pregunta es qué ocurre cuando el barril de papel y el barril real dejen de reconocerse.