Atropello en Berlín: el autor, abatido, era conocido por los servicios antiterroristas
La Policía alemana abatió este domingo a tiros a Abdul Ballout, el joven de 21 años que el sábado arrolló a una multitud durante el Día del Orgullo en Berlín, causando la muerte de una mujer y dejando 29 heridos. El hecho, calificado como atentado por las autoridades, reabre preguntas incómodas sobre los fallos de vigilancia.
Ballout, de origen libanés y nacionalidad alemana, era «conocido» por las fuerzas de seguridad y se le atribuía pertenencia al espectro islamista. Según la prensa local, intentó unirse al Estado Islámico en Siria en 2025, fue arrestado en Líbano y deportado a Alemania. Sin embargo, logró alquilar un vehículo y perpetrar el ataque en pleno centro de la capital.
El portavoz policial Florian Nath confirmó que el sospechoso fue abatido tras el suceso. La rapidez de la respuesta contrasta con la aparente incapacidad de prevención. ¿Cómo es posible que un individuo con ese historial no estuviera bajo vigilancia activa? La paradoja de un sistema que reacciona con contundencia pero falla en la anticipación no es nueva, pero cada episodio añade una capa más de escepticismo.