El calendario de riesgos de The Economist para agosto desata la polémica en la red
Agosto arranca, y con él la publicación del tradicional calendario de amenazas globales de The Economist. Una infografía que mes a mes desgrana los peligros que acechan al mundo: desde tensiones geopolíticas hasta desastres naturales. Pero la edición de este mes ha generado una reacción inesperada. No tanto por las amenazas en sí, sino por la forma en que se presentan y las interpretaciones que ha suscitado.
El gráfico incluye una serie de iconos que representan distintas crisis potenciales. Según las reacciones, se identifican inundaciones, un posible tsunami, y al menos cuatro pictogramas que han dejado perplejos a más de uno. La falta de claridad en la iconografía ha sido uno de los blancos de las críticas: «Hay al menos 4 iconos que no se sabe qué son», señalan algunos.
Más allá de la confusión visual, el escepticismo es la nota dominante. «Ponen todas las amenazas y… claro, así siempre aciertan», resume una de las reacciones más compartidas. La idea de que cubrir todas las opciones garantiza algún acierto no es nueva, pero la recurrencia de estos calendarios mensuales alimenta la desconfianza. Tampoco faltan las teorías conspirativas: algunos ven en la publicación la mano de grupos de poder que buscan sembrar el miedo.
En el polo opuesto, la ironía política también ha hecho acto de presencia. Mientras unos confían ciegamente en la gestión gubernamental para capear cualquier crisis, otros pronostican que España sería uno de los países más castigados y, a la vez, pionero en aplicar medidas represivas. La pregunta que flota es si estos pronósticos, al ser tan genéricos, acaban por restar credibilidad a quien los emite.
Con todo, el calendario de The Economist para agosto ha cumplido su función: generar conversación. Si las amenazas se materializarán o no, es harina de otro costal. Pero la semilla de la duda, y del debate, ya está plantada.