Brent a 100 dólares: ¿el pico del petróleo o un corte de suministro?
El petróleo Brent supera los 100 dólares y el gasóleo se acerca a precios de récord. En el trasfondo, un viejo debate sobre la teoría del peak oil resurge con fuerza: ¿estamos ante un agotamiento geológico real o ante una escasez provocada por la geopolítica y la regulación?
Por un lado, hay quien sostiene que el conflicto entre EE.UU. e Irán, con la capacidad de cerrar hasta una cuarta parte del tráfico marítimo de crudo, es la causa inmediata. La interrupción de rutas, sumada a la destrucción de refinerías y a la falta de inversión en nuevas explotaciones –las petroleras europeas no encuentran rentabilidad a largo plazo con la UE decidida a enterrar los combustibles fósiles–, genera una escasez que califican de «totalmente artificial». Desde esta óptica, el mundo aún tiene petróleo de sobra; lo que falta es voluntad política y seguridad jurídica para producirlo y transportarlo.
En el lado opuesto, se argumenta que precisamente la concurrencia de guerras y la lucha por los recursos en esta década es síntoma de que la tarta se encoge. El famoso informe «Los límites del crecimiento» de los años 70 ya anticipaba un precipicio civilizatorio, y la Agenda 2030 no sería sino la plasmación de esa conciencia de escasez. El que el precio en términos reales apenas alcance los 50-60 dólares de 2008 cuando ya se superaron los 140 entonces relativiza la urgencia, pero no despeja la duda de fondo.
La derivada financiera no es menor: con los tipos del BCE anticipando al menos dos subidas más, la deuda pública –el bono francés al 4% a diez años– se tensa. Si el banco central sube tipos para contener la inflación, encarece la financiación de los Estados, que a su vez suben impuestos. Un círculo vicioso que, según algunos, esconde un «engaño al ciudadano».
La cuestión clave sigue sin resolverse: ¿cuánto hay de geopolítica y cuánto de agotamiento real? Hasta que no se desbloqueen los conflictos o se vea si las petroleras vuelven a invertir, el precio del crudo seguirá siendo un campo de batalla entre dos narrativas irreconciliables.