El director del FSB, Alexander Bortnikov, lanza una declaración que sacude el tablero geopolítico: para ganar la guerra en Ucrania, Rusia debe eliminar a su principal instigador, Gran Bretaña.
La intervención de Bortnikov en la 57.ª reunión del FSB no pasó desapercibida. "Devorar a Gran Bretaña", tituló el medio ruso Tsargrad. Según el jefe de los servicios de seguridad rusos, la forma más segura de lograr la victoria es neutralizar al país que "creó y dirige la coalición proucraniana". No mencionó un ataque nuclear, pero sí habló de negarle a Kiev la seguridad de la que ha disfrutado hasta ahora. La retórica evoca viejas fantasías de "Londinium delenda est".
¿Una amenaza real o propaganda de guerra?
La mayoría de analistas occidentales descartan una acción directa contra Reino Unido. Las referencias a "misiles Satán 2" o "ataques termonucleares" que aparecieron en debates paralelos son más propias de la ciencia ficción que de la estrategia real. Sin embargo, Bortnikov no es un simple general tuitero; dirige el FSB, heredero de la KGB. Cuando habla, el Kremlin escucha. Lo más preocupante es el precedente histórico: el mismo discurso de "eliminar al titiritero" se usó antes de la invasión de Ucrania.
El factor histórico: la sombra de la perfidia británica
El hilo de la discusión incluye una larga diatriba sobre el papel de Reino Unido en la historia rusa: desde el asesinato de zares hasta la ingeniería social que habría llevado a Lenin al poder. Se argumenta que los británicos habrían provocado revoluciones y guerras para debilitar a Rusia. Esta narrativa, aunque carente de rigor histórico, es moneda corriente en los círculos prorrusos. Bortnikov la eleva a doctrina oficial.
El dato que descoloca: la City londinense y los oligarcas rusos
Mientras Moscú lanza amenazas, la realidad es tozuda: "no pocos ricachones rusos están cerca de la city de Londres viviendo como reyes", se señaló en el debate. La ironía no se le escapa a nadie. El mismo régimen que denuncia a Londres como enemigo mantiene a su élite económica en el corazón financiero del Reino Unido. Mientras Bortnikov habla de eliminar al titiritero, el capital ruso sigue fluyendo hacia la City. El doble rasero, como siempre.