Bolaños, el 'todoministro' que lo abarca todo
Félix Bolaños ha pasado de ser el hombre de confianza de Pedro Sánchez a convertirse en una suerte de 'todoministro' que acumula competencias en Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Su perfil polifacético le ha granjeado tanto la fidelidad de Moncloa como la animadversión de la oposición, que le acusa de actuar como un comisario político. Las críticas se han intensificado en los últimos meses, con episodios que van desde su comparecencia ante el Tribunal Supremo –donde algunos sectores le acusan de faltar a la verdad– hasta la controversia sobre su presunta implicación en el traslado de los restos de Franco.
El frente judicial: ¿mentira o defensa política?
Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Bolaños acudió al Tribunal Supremo para declarar en una causa. La oposición filtró imágenes que, según su relato, demostraban que el ministro no dijo la verdad. Sin embargo, fuentes cercanas al Ejecutivo sostienen que se trató de un ejercicio legítimo de defensa política. La controversia refleja la creciente judicialización de la política, donde cada declaración se convierte en arma arrojadiza.
La sombra de la exhumación de Franco y el runrún masónico
En los círculos más conspiranoicos ha circulado una teoría que vincula a Bolaños con un supuesto ritual masónico durante la exhumación de Franco. Según un artículo citado por algunos medios, el historiador Alberto Bárcena afirma que se practicó el “ritual noveno del rito antiguo escocés” para vengarse del dictador. No hay pruebas concluyentes, pero el bulo ha alimentado la narrativa de que el Gobierno utiliza la ingeniería institucional para fines sectarios. Bolaños nunca se ha pronunciado sobre ello.
El estilo Bolaños: un Smithers para un señor Burns
En los mentideros políticos se ha hecho popular una comparación: Bolaños sería el Smithers del presidente Sánchez, mientras que Sánchez encarnaría al señor Burns de Los Simpson. La analogía no es inocente: retrata al ministro como un ejecutor leal, dispuesto a todo por su jefe. Esta imagen se ha reforzado cuando, en una intervención, Bolaños espetó a la oposición: “Nosotros gobernamos y vosotros no, vosotros al banquillo”. La frase, recogida por varios asistentes, resume la creciente polarización entre el Ejecutivo y la judicatura.
El 'todoministro' es, para sus críticos, un ejemplo de la concentración de poder de Sánchez; para sus defensores, un gestor eficaz en tiempos turbulentos. Lo único cierto es que su figura no deja indiferente a nadie.